TÁCTICA
CUERPO DE MARINES
DE LOS EEUU
DEPARTAMENTO NAVAL
Cuartel General del Cuerpo de Marines de los EEUU
30 de Julio de 1997
PRÓLOGO
Esta publicación se relaciona con la obtención de la victoria en combate. El
triunfo en combate demanda el cumplimiento de variados e innumerables factores:
excelencia en el empleo de determinadas técnicas, una adecuada apreciación de
las fuerzas enemigas, ejemplaridad en el liderazgo, una apropiada evaluación
del campo de batalla y un poder de fuego centralizado.
No obstante estos factores por sí solos no nos aseguran el éxito del
combate. Innumerables ejércitos, tanto ganadores como perdedores, han contado
con muchos o todos estos atributos. Cuando analizamos en profundidad las
diferencias entre victoria y derrota, podemos llegar a una conclusión. El éxito
estuvo siempre de parte de aquellos ejércitos cuyos líderes, tanto superiores
como subalternos, pudieron concentrar mejor sus esfuerzos- sus aptitudes y recursos-
hacia un determinado fin. El éxito obtenido no fue sólo una consecuencia del empleo de excelentes
técnicas, procedimientos y materiales, sino de la capacidad de sus jefes para
combinarlos de manera efectiva. La victoria en combate depende de la capacidad
de los líderes tácticos para pensar
creativamente y actuar de manera decisiva.
Esta publicación pertenece a todos los Jefes Marines por igual, ya sea aquellos cuyas
responsabilidades comprendan los servicios de apoyo de combate, apoyo de
combate o armas de combate. Esta publicación comprende también a los Jefes de
las FT aire-tierra de los Marines, como así también a los Jefes de Escuadrón y
a los Jefes de los Equipos de Fuego. Todos los Marines toman decisiones
tácticas en combate, sin importar el rol que cumplan. Los líderes tácticos
deben desarrollar y pulir sus habilidades combativas a través del estudio y la práctica.
Esta publicación sirve como guía para la evolución de esos profesionales. Está
orientada a la teoría y la práctica, para que sea aplicada en un ambiente de
incertidumbre y de caos.
Los conceptos e ideas comprendidos en esta publicación se evalúan en
combate. A lo largo de nuestra historia, una de las razones más importantes
para el éxito del Cuerpo de Marines de los EEUU ha sido la habilidad militar y
la evaluación acertada del campo de batalla; aspectos que permitieron a
nuestros líderes lograr ventaja operacional y táctica, en el lugar y momento
decisivo.
Esta publicación es una revisión de Manual de la Flota de Mar de 1991, Táctica
1-3, a la que reemplaza. La Publicación Doctrinal del Cuerpo de Marines
(MCDP) 1-3 conserva íntegramente el espíritu, alcance y conceptos básicos de su
predecesor.
El MCDP además desarrolla y perfecciona algunos de esos conceptos; en
particular, se ha añadido un nuevo capítulo sobre la explotación de la victoria
y cierre. También parte del material original, se ha reorganizado y ampliado. Táctica está en consonancia con el MCDP
1, Combate y otras publicaciones de
combate de los Marines. Presumiendo un conocimiento de la guerra de maniobra, el
MCDP 1-3 aplica específicamente en el nivel táctico de la guerra. Al igual que
el MCDP 1, esta publicación no es prescriptiva, sino descriptiva, y proporciona
una guía en la forma de conceptos e ideas. Esta publicación refleja la
filosofía del Cuerpo de Marines sobre cómo librar y ganar una Batalla.
Comandante del Cuerpo de Marines
de los EEUU
TÁCTICA
Cap. 1. Interpretar la TácticaUn arte y una ciencia- El entorno- cómo vemos el combate y cómo combatimos- La táctica del Cuerpo de Marines-
Conclusión.
Cap. 2. Llegar a la toma de una decisión
Anzio: un modelo de indecisión táctica- Cannae: el logro de una clara decisión táctica- Comprender qué es una decisión. Discernimiento militar- Comprender la situación- Actuar con decisión- Conclusión.
Cap. 3. Obtener ventaja
Armas combinadas- Maniobra- Explotación del entorno- Terreno- Clima- Períodos de oscuridad o visibilidad reducida. Fuerzas complementarias- Factor sorpresa- Encerrar al enemigo- Desarrollar una mentalidad de emboscada- Asimetría-
Conclusión.
Cap 4. Ser más rápido
Velocidad en combate- ¿Qué es la velocidad?- Velocidad y tiempo- Coordinación- Velocidad relativa- Mantener la velocidad- Velocidad y cambio- Transformarse el más veloces.
Conclusión.
Cap. 5. Adaptarse
Anticipación- Improvisación- Planes flexibles. Descentralización. Conclusión.
Cap. 6. Cooperación
Control en combate- Cooperación- Disciplina-
Conclusión.
Cap. 7. Explotación de la victoria y finalización
Construir la ventaja- Consolidación, Explotación y Persecución- Acabar con el enemigo- Empleo de la Reserva en combate- Conclusión.
Cap. 8. Hacer que suceda
Doctrina- Educación- Entrenamiento- Métodos de Entrenamiento y Educación- Información Profesional y Estudios Históricos- Ejercicios tácticos-Juegos de Guerra- Reconocimiento del Terreno- Competencias- Críticas-
Conclusión.
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“En el mundo de la táctica, lo importante no es si vas hacia la derecha o izquierda, sino por qué vas a la derecha o izquierda. A.M. Gray
“En el mundo de la táctica, lo importante no es si vas hacia la derecha o izquierda, sino por qué vas a la derecha o izquierda. A.M. Gray
“En la guerra existe un solo principio: golpea al otro lo antes que
puedas, lo más fuerte que puedas, donde más le duela y cuando no te esté
mirando”
-Sir Willam Slim
Entender la Táctica
Este libro es acerca de cómo
triunfar en combate. Obtener la victoria demanda una completa interpretación y
conocimiento de la táctica. Pero… ¿Qué es la táctica?
UN ARTE Y UNA CIENCIA
La táctica es “el arte y la ciencia de ganar
enfrentamientos y combates. Esto incluye el uso del poder de fuego y la
maniobra, la integración de diferentes armas y la inmediata explotación del
triunfo para derrotar al enemigo”, como así también el sostenimiento de las
fuerzas durante el combate. También incluye la “aplicación técnica del poder de combate, lo cual consiste en aquellas técnicas y procedimientos empleados
para el cumplimiento de una tarea
especifica dentro de una misión táctica”. Esta descripción pertenece a la
doctrina del Cuerpo de Marines y refleja nuestro enfoque sobre la táctica. ¿Y esto
qué nos dice?
La táctica se refiere a los
conceptos y métodos que usamos para cumplir un objetivo particular, ya sea en
combate o en operaciones militares fuera del ámbito de una guerra. En la guerra,
la táctica es la aplicación del poder de combate para derrotar al enemigo en un
enfrentamiento o en un combate. El poder de combate es la fuerza destructiva
total de la que podemos hacer uso para enfrentar al enemigo; es un producto único
de una variedad de factores físicos, morales y mentales. La táctica resulta en
la acción y reacción entre fuerzas opositoras. Incluye en empleo de maniobras,
con el apoyo de la aplicación y coordinación del poder de fuego, para obtener ventaja,
lo que conducirá a la derrota del enemigo. En otro orden de operaciones
militares diferentes a la guerra, la táctica puede servir de esquema y método,
por el cual llevamos a cabo otras misiones, tales como el control de multitudes
o para la creación de un entorno de seguridad que permita la distribución de
alimentos, medicina o suministros a una determinada nación o población que lo
necesite.
Como se puntualizó en la
definición, la táctica es una combinación de ciencia y arte aplicado para la
obtención de la victoria sobre el enemigo. El arte de la táctica, radica en
cómo aplicamos creativamente la fuerza militar en una determinada situación.
Esto comprende la creación, posicionamiento y maniobra del poder de combate. Cuándo
debemos flanquear al enemigo y cuándo debemos emboscarlo. Cuándo debemos atacar
y cuándo nos infiltramos. Cómo empleamos la velocidad y el impulso para llegar a
la obtención de una ventaja decisiva. Esa creatividad es una capacidad
desarrollada, adquirida a través de la educación, la práctica y la experiencia.
La ciencia de la táctica, radica
en la aplicación técnica del poder de combate. Esto incluye el dominio de técnicas y procedimientos que
contribuyen al desarrollo de las habilidades de combate, tales como la
puntería, la navegación terrestre, la artillería y el apoyo aéreo cercano. La ejecución de estas técnicas y
procedimientos debe convertirse en nuestra segunda naturaleza; esto requiere
entrenamiento intensivo y continuo. Sin el dominio de las habilidades básicas de la guerra, la aplicación del
arte y creatividad son imposibles
Ahora que hemos examinado el arte
y la ciencia de la táctica, veamos cómo utilizarla para complementar la estrategia
y el entrenamiento en campaña. La estrategia y la campaña llevan nuestras fuerzas
a un lugar determinado en un momento determinado. Empleamos la táctica para vencer al enemigo en combate. Es
característico de una guerra que ésta comprenda muchos enfrentamientos
individuales que, a su vez, integran un generador continuo de actividades. A
veces un conjunto de enfrentamientos fluyen juntos para conformar un combate
que puede durar horas, días o varias semanas. La aptitud táctica es
indispensable para el triunfo en ese tipo de enfrentamientos y combates. Los líderes
a nivel operacional y estratégico emplean esos triunfos tácticos para alcanzar
el éxito en la campaña y, últimamente, en la guerra como un todo.
En el combate, nuestro objetivo
debe ser la victoria. A veces esto implica la destrucción total de las fuerzas
enemigas; otras veces obtener un triunfo sobre el enemigo, puede ser posible si
atacamos su voluntad de pelear. El Cuerpo de Marines debe estar preparado para
triunfar de igual manera en ambas situaciones- en aquellas en las que las
fuerzas del enemigo deben ser destruidas completamente (como ocurrió durante la
2da Guerra Mundial), o en aquellas en las que la completa destrucción de las
fuerzas del enemigo puede ser que no sea necesario o aún deseable. Como lo
afirmara el Comandante General de la 1ra División de Marines durante la Operación Tormenta del Desierto: “Nuestro objetivo no era destruirlo todo. Nuestra atención estaba
centrada en cómo actuar sobre la mente de
los iraquíes y luego proceder en consecuencia”. El sabía que el camino que
conducía a la victoria no radicaba en la total destrucción de las fuerzas
iraquíes, sino en el debilitamiento de su voluntad de pelear.
EL ENTORNO
La arena táctica es un entorno dinámico
y en constante cambio. La complejidad del entorno es lo que hace que el combate
sea caótico e impredecible. Como un ejemplo de confusión y caos en el campo de
batalla, consideremos el asalto anfibio a la isla de Tarawa, en Noviembre de
1943.
Durante el asalto, la combinación
de numerosas bajas, la falta de una comunicación eficiente y la interrupción de
los desembarcos de los Regimientos 2 y 8 de Marines, en las playas designadas
para la operación, llevaron a la 2da División de Marines a una situación
caótica y casi desastrosa. Las unidades fueron diezmadas por el intenso fuego.
Los Marines sobrevivientes de diferentes unidades, sin comunicaciones
eficientes, se acurrucaban debajo de una pared de postes de palmera clavados en
el mar. Las lanchas de desembarco que transportaban refuerzos y suministros, debido
a los arrecifes de coral, no podían acercarse a las playas. Sólo
a través de un audaz liderazgo, iniciativa y trabajo en equipo los Marines fueron capaces de
desembarcar en la playa y aniquilar la fuerza de defensa de Japón.
La violencia del combate sólo aumenta el nivel de
confusión y caos. Robert Sherrod, un corresponsal de los diarios Time y Life en Iwo Jima, dio testimonio de ese caos, en lo que él llamó “La Guerra, en su peor momento”: “La primera
noche en Iwo Jima sólo puede ser descrita como una noche de pesadilla en el infierno…Alrededor
de la playa yacía la muerte. Ellos habían muerto con la peor violencia posible.
En ningún lugar del Pacifico he visto tal mezcla de cadáveres. Muchos estaban
cortados por la mitad de un solo golpe.
Brazos y piernas se hallaban a unos quince metros de distancia del resto del
cuerpo”.
Una batalla es la colisión de dos
fuerzas opuestas – vivientes, interactivas y de conducta impredecible. El rendimiento
varía semana tras semana, día tras día y aún hora tras hora, mientras una
unidad interactúa con su entorno y con el enemigo.
Las fuerzas militares son
sistemas complejos, que consisten en individuos y equipos. Estos interactúan
interna y externamente, y de la misma caótica manera. Clausewitz puntualizó en
sus escritos: “Un Batallón se compone de
individuos, quienes son los menos importantes, con posibilidad de hacer retrasar
las cosas o hacer que salgan mal”.
Como Marines, creemos que el
accionar de un solo individuo puede tener un gran impacto en el combate y también
puede hacer que las cosas salgan bien. Por ejemplo el Sarg John Basilone, como
apuntador de ametralladora en Guadalcanal, contribuyó “en gran medida en la virtual aniquilación de un Regimiento japonés”.
Él, resueltamente desde su posición, enfrentó las repetidas oleadas de asaltos
y fue fundamental en el quiebre de la capacidad del enemigo para ejercer
presión a través del ataque, obligándolo a replegarse sin lograr su objetivo.
Un combate es también
influenciado por una variedad de condiciones externas – las órdenes y misiones
establecidas por los órganos superiores, el terreno, el clima, la actitud de la
población civil – que con frecuencia no pueden ser previstas. El resultado del
combate puede ser anticipado únicamente en términos de probabilidades.
La tecnología también afecta el entorno táctico- pero no
siempre como anticipado. La tecnología puede reducir la incertidumbre, pero también puede incrementarla. Los espartanos,
organizados en falanges, atacaban en formación cerrada, lo que les facilitaba
la observación y el control de las propias fuerzas. Hoy en día, las formaciones
tácticas no están tan bien definidas en razón de que las distancias entre cada
uno de los elementos han aumentado, lo que complica el comando y control. La
crecida letalidad de las armas, el alcance de los medios de comunicación y la
movilidad táctica nos obliga a dispersar nuestra fuerza en amplias distancias.
La tecnología ha hecho que la guerra actual sea más fluida. Mientras que las
ametralladoras se empantanaban en el campo de combate durante la 1ra Guerra
Mundial, innovaciones tácticas tales como el tanque, la aeronave y las aeronaves
de carga, hicieron más rápido y ágil el combate durante la 2da Guerra Mundial.
Es probable que las guerras del
futuro sean aún más caóticas. Si bien el combate durante la Operación Tormenta del Desierto fue
entre fuerzas bastante bien definidas, en un espacio bien definido, las fuerzas
y las áreas de operaciones de Vietnam, Somalia y Granada, por lejos lo fueron menos.
Las unidades enemigas se encontraban dispersas y, con frecuencia, ocultas dentro
de la población civil, haciendo muy difícil su detección y más difícil aún
destruirlos.
Ellos
convergían a la hora y en el lugar que ellos elegían. Las fuerzas enemigas del
futuro podrían elegir esta forma de combatir con el fin de compensar nuestra abrumadora
superioridad de combate.
Este entorno caótico también
ofrece oportunidades. Clausewitz escribió acerca del combate: “Ninguna otra actividad humana está tan continuamente….ligada a oportunidades”.
El desafío es reconocer las
oportunidades cuando éstas se presentan en medio del caos, de la incertidumbre,
y aprovecharlas para obtener una clara e inequívoca victoria. Cuando observamos
a través del tiempo, aún el más caótico de los sistemas puede revelar patrones
recurrentes que pueden sen todavía explotados. Los expertos en táctica mirarán hacia esos patrones recurrentes que aún pueden
ser explotados para obtener ventajas.
CÓMO VEMOS EL COMBATE Y CÓMO COMBATIMOS
De la manera cómo vemos el
entorno del combate, en gran parte será lo que determine cómo nos desempeñaremos
en él. Con respecto al combate existen dos puntos de vista opuestos. Algunos lo
ven en términos simples, como si el combate y el entorno constituyeran un
sistema mecánico cerrado. Este punto de vista “determinista” sostiene que el combate es predecible. Dentro de los
defensores de este punto de vista se encuentran los teóricos militares quienes
buscan reglas normativas para el combate, y los analistas que predicen los resultados de la batalla, sobre la base de la relación de fuerza.
El otro punto de vista sostiene que el combate es
caótico e impredecible. En este punto de vista “probabilístico” el combate es visto
como un fenómeno complejo, en el cual los participantes interactúan entre
ellos, reaccionan y se adaptan a su propio entorno. El punto de vista probabilístico ve el combate como algo
impredecible. Las diferencias entre estas dos posturas son importantes. Estas
manejan las opciones por las cuales los comandantes se deciden en combate. La
visión “determinista” del combate,
con frecuencia conduce al control centralizado. Puede ser una receta para la microgestión sofocar la
iniciativa de los subordinados quienes deben enfrentarse
a la incertidumbre inevitable
de demasiadas órdenes reguladoras y planes, que inhiben
la capacidad de la unidad para hacer frente a la incertidumbre y los cambios. Como consecuencia final, la unidad,
inflexible e incapaz de adaptarse, puede ser sobrepasada por los
acontecimientos.
El punto de vista probabilistico
del combate reconoce que la incertidumbre y la complejidad de la guerra, llevan
a un enfoque de control más descentralizado.
Depositamos una confianza mayor en nuestros subordinados para alcanzar los
resultados deseados. A través del empleo de las órdenes de la
misión y la intención del
comandante, los subordinados son capaces de manejar
situaciones imprevistas y aprovechar las
oportunidades que se presenten.
La táctica que el Cuerpo de Marines emplea, se basa en el punto de vista
probabilistico del combate. Debemos
estar capacitados para hacer frente a la incertidumbre y operar en un entorno
de combate cambiante. Debemos ser
flexibles y receptivos a los cambios en la situación. Debemos entender que no
existen reglas que puedan ser aplicadas de manera automática y que cada
situación es diferente. Tal como
fuera expresado en un manual de táctica hace ya más de medio siglo: “Todo
líder que, desesperadamente, se esfuerce por recordar aquello que hizo alguien
más, en una situación apenas similar, ha puesto sus pies en la bien transitada
senda hacia la ruina”.
Los Jefes deben recordar que no existen reglas fijas ni listas de control,
lo que si existe son los límites. Esta
es la razón de por qué los líderes exitosos estudian, entrenan y ejercitan sus
mentes para mejorar su capacidad táctica.
Estudiamos ejemplos de éxitos y fallas, no para emular los esquemas de
otros, sino para mejorar nuestro propio entendimiento y capacidad táctica.
LA TÁCTICA DEL CUERPO DE
MARINES
La ejecución exitosa de la táctica del Cuerpo de Marines depende de la
meditada aplicación de un determinado número de conceptos tácticos, a fin de
alcanzar el éxito en el campo de batalla.
Son clave entre esos conceptos, la
toma de una decisión acertada, obtener siempre la ventaja, ser más rápido, la adaptación,
la cooperación y la explotación del
éxito. Cada uno de estos
conceptos es abordado en detalle más adelante en esta publicación.
El empleo creativo y práctico de esas ideas, durante toda la planificación
y ejecución de la táctica conduce al éxito.
Estos conceptos no son ideas por
separado, sino que al ser combinadas se logra un efecto mayor que la suma de
ellos por separado.
Parte de ese arte y ciencia de la táctica, subyace en saber dónde y cuándo
aplicar esos conceptos y qué combinación de los mismos emplear para alcanzar el
efectos deseado.
El número y definición de esos conceptos no son fijos, y su orden de
presentación no indica su importancia. En sus estudios los Marines podrán
encontrar nuevas ideas, u otras algo diferentes, que precisamente pueden llegar
a ser igual de importantes. En esta publicación, esas ideas son presentadas de
una forma tal que harán pensar al lector acerca de cómo lograr el triunfo en el
campo de combate. Estos conceptos ayudarán a proporcionar el marco para el
desarrollo de un conjunto de ideas que, por mucho tiempo, ha sido el sello
distintivo de los Marines, desde el Cabo al General.
CONCLUSIÓN
La excelencia táctica es el sello
distintivo del personal del Cuerpo de Marines. Peleamos y triunfamos en combate
a través de nuestra maestría, tanto en arte como en la ciencia de la táctica.
El arte de la táctica comprende el uso creativo e innovador de los conceptos de
la maniobra en combate, mientras que la ciencia de la táctica demanda destreza
en el empleo las técnicas y procedimientos del combate básico. Como Marines, es
nuestra responsabilidad trabajar continuamente para desarrollar nuestra propia
capacidad táctica, y de esa manera, la de nuestros Marines en su conjunto.
Comprender concienzudamente cada uno de los conceptos presentados en esta
publicación, proporciona las bases para ese desarrollo.
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Capítulo 2
TOMAR UNA DECISIÓN
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Para dominar su difícil arte, éste deberá aprender a delimitar el centro de una
situación, reconocer sus elementos decisivos y basar en ellos su curso de
acción”
-La Infantería en Combate
Y cuando la oportunidad decisiva llegue, debemos aprovechar al máximo
y de manera agresiva, comprometiendo cada
gramo del poder de combate que
podamos reunir, y empujarnos a nosotros mismos
hacia los límites de agotamiento”
En
el pasado, las fuerzas
militares a menudo sólo lograban ganancias
gradualistas cuando buscaban una victoria
- la toma de una
colina aquí, o de una ciudad
allá, empujando el frente unos pocos
kilómetros hacia adelante, o engrosar el número de bajas
enemigas.
A veces esas ganancias graduales eran el producto de la
capacidad del enemigo o de la caótica naturaleza de la guerra. Muchas veces, sin embargo, los comandantes buscaron obtener ganancias gradualistas
como un medio para alcanzar la victoria.
Esta
visión gradualista ve la
guerra como un proceso lento y acumulativo,
y está mejor ejemplificado por
las tácticas de desgaste agotador que se
vio en el Frente Occidental, durante Primera Guerra Mundial.
Allí,
los opositores
eran fuerzas más o menos iguales, y sus
tácticas dieron como resultado acciones sin resultados claros.
En
Vietnam, donde las fuerzas enfrentadas eran muy diferentes en cuanto a sus capacidades militares, el enfoque gradualista
llevó a los Estados Unidos al
exceso de confianza en su poder de fuego y en el número de bajas.
Esto,
a su vez, llevó a la realización de operaciones militares que, a menudo, eran
irrelevantes para el desenlace de la guerra, aun cuando la comparación de las
proporciones de las bajas aparecía como favorable.
Por lo tanto, el Cuerpo de Marines ha adoptado una forma más
flexible, imaginativa y eficaz de librar la guerra: la maniobra de combate. El
éxito de los Marines bajo este enfoque se ha demostrado en lugares tales como
Granada y el Golfo Pérsico. En contraste con las tácticas basadas
en el desgaste progresivo, la
táctica de guerra de maniobras apunta
siempre a una acción decisiva
Esto no significa, sin embargo, que el combate debe
considerarse como un ballet de movimiento cruento.
El combate, especialmente en el nivel táctico de la guerra,
se caracterizara por su rudeza, brutalidad y lo encarnizado de los enfrentamientos.
Nunca debemos olvidar que la guerra es un choque violento entre dos voluntades
opuestas, en la cual cada una trata de obtener ventaja de la otra. Es probable que las batallas del futuro
sean sangrientas
y difíciles, y eso hace que sea de vital importancia que los líderes de los Marines se esfuercen por desarrollar su capacidad
táctica.
¿Qué queremos decir cuando decimos tomar una decisión?
Tomémonos un momento para comparar estos dos ejemplos históricos.
ANZIO: UN MODELO DE
INDECISIÓN TÁCTICA
A finales de 1943, los Aliados buscaban un alivio para el
estancamiento en Italia. La campaña
se encontraba paralizada en las cercanías del frente de Cassino, lo que traía
el recuerdo de las trincheras de combate de la 1ra Guerra Mundial. Con el objeto de mantener la presión sobre los alemanes, sobrepasar su obstinada defensa en
Cassino y capturar Roma, se previó una audaz operación.
La 3ra División del Ejército de los Estados Unidos y la 1ra División
del Ejército británico harían un desembarco anfibio en Anzio, a unas 35 millas
al Sur de Roma (ver recuadro). Con el desembarco en Anzio, el 22 de
Enero de 1944, los aliados lograron una total sorpresa. A órdenes del Grl Br de
EEUU Lucas, los norteamericanos y los británicos, a toda prisa, establecieron
una cabeza de playa y rápidamente, para eso de la media mañana ya habían
avanzado 3 millas tierra adentro, después de sobrepasar la débil resistencia
alemana. Con la mayoría de sus fuerzas concentradas más
al Sur, alrededor de Cassino,
los alemanes no podrían reforzar la cabeza de playa de Anzio hasta el 23 o 24 de Enero. Si
los Aliados aprovechaban su ventaja, el camino hacia Roma quedaría virtualmente
indefenso. La captura de Roma habría
producido el aislamiento de las defensas alemanas en el Sur, situación que
permitiría establecer un firme control sobre Italia.
Pero el Grl Lucas se retrasó. Preocupado por la posibilidad
de sobre-extenderse y con la idea de querer establecer su abastecimiento en tierra,
Lucas desaprovechó la ventaja inicial obtenida de la sorpresa, situación que
permitió a los alemanes reforzar el área de Anzio. Hasta el 29 de Enero Lucas no se sentía lo suficientemente fuerte
como para intentar una ofensiva, pero para esa fecha ya era demasiado tarde.
Los alemanes habían arribado y con rapidez controlaron las
alturas dominantes en el área de la cabeza de playa. No solamente que la ofensiva de los Aliados sobre Anzio se
estancó, sino que los alemanes tomaron la iniciativa y, con rapidez, amenazaron
con empujar a los norteamericanos y a los británicos a hacia el mar (ver recuadro)
Como resultado los Aliados no pudieron vencer las defensas
alemanas en el Sur de Italia ni pudieron capturar Roma hasta después de varios
meses. De esta manera el Grl Lucas había perdido la oportunidad de explotar un
triunfo inicial y obtener resultados decisivos.
El 2 de Agosto, del ano 216 AC, el General cartaginés Aníbal
se enfrentó al Ejercito Romano a órdenes de Terentius Varro, cerca de la ciudad
de Cannae, en el Sur de Italia. Aníbal basó su táctica en las características específicas
de ambas fuerzas y en la agresiva personalidad del Comandante romano.
A medida que se acercaba el alba, Aníbal condujo su fuerza
de 50.000 soldados veteranos, con su flanco izquierdo anclado sobre el río
Aufidus, asegurándose de cualquier artimaña que pudiera armar los, por lejos, más
numerosos romanos. En el centro Aníbal
disponía de sólo una delgada línea de infantería. Su fuerza principal estaba
concentrada sobre los flancos. Sus
alas derecha e izquierda estaban formadas por profundas falanges de infantería. Ocho mil hombres de Caballería se
concentraban a la izquierda, sobre su línea hacia el río. Otros dos mil hombres
de Caballería protegían su flanco derecho abierto. Ocho mil hombres defendían
su campo a retaguardia.
Varro y más de 80 mil romanos aceparon el desafío. Al ver
los fuertemente protegidos flancos, Varro descartó cualquier intento de llevar
a cabo un ataque envolvente. Pero si decidió aplastar a sus contrincantes con
el peso de su superioridad numérica. En su centro emplazo 65 mil hombres; 2.400
jinetes sobre la derecha y otros 4.800 sobre la izquierda y dispuso 11.000
hombres para atacar el campo del cartaginés. Después de las primeras escaramuzas,
Aníbal movió su delgada línea del centro hacia el frente contra una saliente
del centro de los romanos. (Ver A en el recuadro).
Entonces, su fuerte Caballería de la izquierda aplastó a la caballería de los
romanos y se zambulleron completamente alrededor de la retaguardia romana para
atacar a la caballería del otro flanco. La caballería romana huyó del campo de
combate.
Entonces, la fuerte caballería del cartaginés giró hacia la
retaguardia para iniciar un asalto sobre la retaguardia de la densa infantería
romana, quienes habían presionado hacia retaguardia la delgada línea que Aníbal
había dispuesto en el centro. Al mismo tiempo Aníbal hizo girar sus alas
derecha e izquierda hacia los flancos del centro de los romanos. Los
romanos quedaron encerrados sin poder
maniobrar o emplear sus armas de manera efectiva. (Ver B en el recuadro de la
pagina 21.) Aquel día murieron entre 50 y 60 mil soldados romanos, al ser
destruido el ejército de Varron.
En primer lugar,
tomar una decisión es importante. Una batalla indecisa conduce
al desperdicio de la vida de aquellos que combaten y mueren en ella. El
enorme costo - los muertos, los heridos,
el sudor y esfuerzo, el equipo destruido o consumido, los suministros provistos
- son todas pérdidas a cambio de una ganancia mínima. Tales combates carecen de
sentido, excepto por las pérdidas comparativas y tal vez una ganancia gradual
para un bando o el otro.
En segundo lugar,
tomar una decisión correcta no es fácil. La historia está plagada de combates
indefinidos. A veces fue a causa de la capacidad y determinación del enemigo lo
que evitó que aun un victorioso comandante pudiera hallar y tomar la decisión
que buscaba.
En
otros casos, los
comandantes combatieron en una batalla,
sin visualizar un resultado
más amplio de sus acciones. A veces, aun con la visión de llevar a
cabo un combate decisivo, no pudieron lograr su objetivo debido al caos y a la
fricción que son naturales en la guerra y que hacen que la obtención de una
victoria decisiva sea muy difícil.
Esto nos lleva a
la tercera lección que nuestros ejemplos nos indican. Para que un combate o
enfrentamiento sea decisivo, debe conducirnos
a un resultado más allá de si mismo. Dentro de una batalla, para que una
acción sea decisiva, debe conducirnos directamente a ganar la campaña o la
guerra en su conjunto. Para que un combate sea decisivo,
éste debe conducir directamente a un
éxito mayor en la guerra en su
conjunto.
Por otro lado, no
debemos buscar la decisión por si misma.
Dadas las incertidumbres de la guerra - en la medida de lo posible -tratamos
de asegurar que la guerra se incline a nuestro favor. Hemos hecho la jugada a nuestro favor, antes de que las cartas hayan
sido repartidas.
De otro modo,
buscar un combate decisivo seria una apuesta irresponsable.
Cada vez que nos enfrentemos
en un combate, buscamos obtener la victoria: el cumplimiento de la misión que
nos conducirá a obtener triunfos para la fuerza en su conjunto. En Anzio, la intención de los Aliados
era romper en estancamiento en el Sur, y abrir un frente que obligaría a los
alemanes a mover tropas adicionales desde la defensa de Normandía. Este
debilitamiento de las defensas de Normandía respaldaría la planeada invasión de Francia meses más tarde ese mismo año. En Cannae, Cartago ganó un ruond en el largo conflicto con Roma por la
dominación del Mar Mediterráneo.
Estas batallas
tácticas fueron planeadas por su efecto operativo y estratégico general.
Las consecuencias
de un enfrentamiento táctico deberían conducir al logro de los objetivos
operacionales y estratégicos
CRITERIO MILITAR
Una vez que se
haya comprendido el significado del término decisivo,
y por qué siempre es importante buscar una decisión, hay una pregunta surge
naturalmente: ¿Cómo se hace?
No es tan fácil
responder esa pregunta; cada combate tendrá sus propias respuestas únicas. Y como casi todo en la guerra, esto
dependerá de la situación. No
existen fórmulas, procesos, acrónimos o neologismos que puedan darnos la
respuesta. Mejor dicho, la respuesta
se encuentra en el criterio militar, en la capacidad del comandante para
interpretar el campo de combate y actuar con decisión. La idoneidad para adquirir
un buen criterio es una habilidad que se desarrolla que y se perfecciona a
través de la sabiduría que nos proporciona la experiencia. Combinado con la conciencia o conocimiento situacional, el buen
criterio es lo que nos permite identificar patrones emergentes, el
discernimiento de vulnerabilidades críticas y, de esa manera, poder concentrar
el poder de combate.
ENTENDER LA SITUACIÓN
La primera
necesidad de un comandante es comprender la situación. El táctico exitoso estudia la situación a fin de desarrollar en su
mente una imagen clara de lo que está sucediendo, de cómo se llegó a esa
situación y de cómo ésta podría evolucionar. Teniendo en cuenta los
factores de la misión, enemigo, terreno
y clima, tropas y el apoyo y tiempo disponible (METT-T),
el comandante debe pensar en todas
las acciones posibles, determinar
los resultados deseados, y establecer los medios para lograr esos resultados. Parte de ese pensamiento del comandante debe incluir, también,
asumir el rol del enemigo, considerar cuál puede ser el mejor curso de acción
para el oponente y decidir cómo frustrárselo. Pensar a través de estos elementos, ayudará al comandante a desarrollar
una mayor conciencia situacional.
Basado en este
entendimiento de la situación, el comandante puede empezar a formar en su mente,
una imagen de cómo planificar la batalla. Debe ser central en su pensamiento la
siguiente pregunta: “En esta situación, ¿Qué esfuerzos serán decisivos? El comandante no deberá hacerse esta
pregunta sólo una vez, sino muchas; a medida que se desarrolla el combate. Quien
comanda deberá también enfrentar probables desenlaces y la nueva situación que
surgirá de de esos desenlaces. A medida que cambie la situación, también lo
harán los cursos de acción necesarios para llegar a la solución.
En cada situación,
el jefe deberá decidir cuál de todos esos incontables y, con frecuencia, confusos
fragmentos de información que recibe es importante y confiable. También deberá
determinar qué es lo que el enemigo intenta hacer y qué cursos de acción seguir
para desbaratar esos intentos. La
capacidad del comandante debe ser, esencialmente, de reconocimiento de patrones, la habilidad para completar el cuadro
correctamente, después de haber visto sólo unas pocas piezas del rompecabezas. Reconocer
patrones, es la habilidad que permite entender el verdadero significado y la
dinámica de una situación, a partir de una información limitada. El talento
para reconocer patrones es clave para alcanzar el éxito en el campo de batalla.
La táctica exige
que los comandantes tomen decisiones. Un líder debe tomar decisiones en un
ambiente de fricción, incertidumbre, peligro y en constante cambio. Tomar decisiones
acertadas y actuar en consecuencia y más rápido que el enemigo, es un elemento
crucial para la táctica del Cuerpo de Marines.
En algunas
ocasiones se dispondrá del tiempo suficiente
que permita hacer un análisis detallado de la situación, y para considerar
distintas opciones. La comparación de varias opciones y la selección de la
mejor, es conocida como toma de decisión analítica. Cuando el tiempo permita llevar a cabo una toma
de decisión analítica, - generalmente antes de que comience el enfrentamiento o
la batalla – el comandante debe aplicar toda su inteligencia y sabiduría para
que la opción elegida sea la mejor.
No obstante, una
vez lanzado el combate el jefe se dará cuenta de que el tiempo es siempre
escaso, y la necesidad de velocidad primordial. No obstante, acelerar un
proceso de toma de decisión analítico puede ser suficiente; pero en la mayoría
de los casos, es necesaria una toma de decisión intuitiva, para garantizar y
mantener el ritmo. La toma de decisión intuitiva, se basa en la habilidad
intuitiva de comandante para reconocer los elementos claves de un problema
determinado, y llegar a la decisión apropiada sin tener que comparar opciones
múltiples.
La intuición no
es una cualidad misteriosa. Es, en cambio, una habilidad que se desarrolla,
basada firmemente en la experiencia. Es, además, una cualidad que puede ser desarrollada a través de la
educación y la práctica. De todas formas, el hecho de que los comandantes
apliquen su propio estilo de tomar decisiones, encierra ciertos riesgos.
Aquellos líderes
con una gran conciencia situacional y mucha experiencia, pueden actuar con
mayor rapidez, porque intuitivamente entienden la situación, saben qué es lo
que es necesario hacer, y qué es lo que se puede hacer. Esta perspicacia suele
ser llamada coup d’oeil (se pronuncia
ku dewi), término francés que significa “golpe
de vista”.Tambien se lo llama “sentido
táctico”.
El enfoque del
Grl Br de la Unión John Buford, sobre la batalla de Gettysburg ofrece un buen
ejemplo de cómo inferir una batalla puede llevar a la toma de una decisión.
Al momento de
llegar Buford a Gettysburg, el 30 de Junio de 1863, con una División de Caballería,
vio que fuerzas de los Confederados se acercaban desde el Oeste. Con el grueso
de las fuerzas de la Unión aún a varias millas de distancia, Buford fue capaz
de visualizar en su mente la batalla
que se acercaba. Desde su posición sobre una colina, en las afueras de la
ciudad, pudo darse cuenta de que un pronto control de las alturas, al Oeste de
Gettysburg, era fundamental para darle tiempo a Potomac para que pudiera reunir
su ejército. La ocupación de esos terrenos altos a la retaguardia del Ejército
de la Unión de Buford, preservaría la ventaja táctica que ofrecen las alturas, una
vez que estos hayan arribado al campo de batalla. Buford también sabía que si se
les permitía a los Confederados reunir primero sus fuerzas desde las alturas
hacia el Oeste, Lee tendría ventajas sobre las fuerzas de la Unión que
arribaban. (Ver recuadro).
Desplegando
rápidamente una brigada al Oeste de la ciudad, a lo largo de la cresta Pherson, el Grl Buford posicionó sus tropas
para defender Getysburg, hasta que llegaran los refuerzos de la Unión.
Al día siguiente,
el 1ro de julio, el Grl Buford mantuvo su posición contra una división de
infantería de los Confederados con apoyo de artillería, hasta que llegó el
Segundo Cuerpo del General John Reynolds y reforzó la línea. La capacidad
intuitiva del Grl Buford para prever la batalla que se avecinaba, la rapidez de
su accionar en la disposición de sus tropas y su decisión de mantener las
alturas hasta que llegaran los refuerzos, fue una de las acciones mas decisivas
que sirvieron para vencer al Ejercito de Virginia del Norte, en la batalla de
Gettysburg. El acertado accionar de Buford en Gettysburg, demostró la
excepcional capacidad del General para captar la esencia de una situación
táctica, a través de la capacidad aprendida para reconocer patrones, e intuitivamente tomar una decisión
adecuada.
ACTUAR DECIDIDAMENTE
Nuestra capacidad
para comprender una situación resultaría estéril, si no estamos preparados para
actuar decididamente. Cuando la oportunidad se presenta, debemos aprovecharla
plena y agresivamente, comprometiendo hasta la última onza de poder de combate
que podamos reunir, empujándonos a nosotros mismos hasta el límite del
agotamiento. La clave de este esfuerzo está en la identificación las
vulnerabilidades críticas del enemigo, para luego ajustar el área de
operaciones a nuestra conveniencia, y asignar un mayor esfuerzo al enfoque
de nuestro poder de combate, para finalmente
actuar de manera audaz e implacable.
Vulnerabilidades Críticas. Para lograr el éxito en el campo de
combate, no alcanza con generar un poder de combate superior. Debemos
centrarnos en ese poder de combate. Debemos concentrar nuestro esfuerzo sobre
una vulnerabilidad crítica, es decir,
una vulnerabilidad que nos permita destruir alguna de las capacidades del
enemigo, sin la cual se vea impedido para funcionar de manera efectiva.
Buscar las vulnerabilidades del enemigo quiere decir golpear con nuestro poder sus debilidades (en vez de golpear sus fortalezas) y en un momento en que el enemigo no se encuentre preparado. Esto es donde podamos causar el mayor daño, al menor costo para nosotros. En términos prácticos, esto significa evitar a menudo su frente, donde éste concentra su atención, y golpear sus flancos y su retaguardia, que es donde no espera que lo golpeemos.
Sin
embargo, el hecho de que un objetivo sea vulnerable no quiere decir que valga la pena atacarlo. Debemos dirigir nuestros recursos y golpear aquellas
capacidades que sean críticas para la
capacidad de funcionamiento del enemigo,- para defenderse, atacar, sostenerse
por si mismo o comandar sus fuerzas. Debemos enfocar nuestros esfuerzos en
aquellas vulnerabilidades críticas que dobleguen al enemigo a nuestra voluntad
más rápidamente.
En
el nivel táctico inferior, esto puede significar el uso del fuego y maniobra,
para tomar una posición de ametralladora, que aparezca como la columna
vertebral de una defensa enemiga. Esto puede implicar el uso de una brecha en el campo de fuego enemigo, que
nos permita entrar por la retaguardia de su posición. También podría
ser obtener ventaja de la carencia de defensa aérea del enemigo, usando el
apoyo aéreo cercano propio. O también sacar ventaja de la falta de movilidad
del enemigo, a través de una veloz invasión de una posición clave, llevada a
cabo con tal presteza que no le permita reaccionar. Otra forma puede ser interceptando las rutas de reabastecimiento
del enemigo, cuando sus suministros estén escaseando. O a través de la
explotación de la carencia de armas de largo alcance del enemigo, usando
tácticas de amarre. Cualesquiera sean las vulnerabilidades que determinemos en
el enemigo, debemos estar preparados para rápidamente obtener ventajas de
ellas.
No
existen formulas para determinar las vulnerabilidades criticas. Cada situación
es diferente. Las vulnerabilidades críticas raramente serán obvias. Esto es lo
que hace que dominar el arte de la táctica sea tan difícil y una de las razones
por las cuales tan pocas operaciones logran alcanzar un resultado decisivo.
Identificar las vulnerabilidades
críticas es un importante prerrequisito para lograr una decisión.
Adecuación
del Área de Operaciones. Una vez que hayamos desarrollado una
interpretación de la situación y hayamos determinado las vulnerabilidades
críticas del enemigo que vamos a atacar, intentaremos adecuar el área de
operaciones para obtener ventajas. Adecuar implica actividades letales y no
letales, tales como la planificación de fuego para amarrar al enemigo, usar un
eje de avance para facilitar el movimiento, designar objetivos para concentrar
nuestro poder de combate o el empleo de medidas de velo y engaño, destinadas a
reforzar las expectativas del enemigo. Las actividades de adecuación del área
de operaciones pueden hacer vulnerable al enemigo a un ataque, impedir o
desviar sus intentos de maniobrar, facilitar la maniobra de las fuerzas amigas
y, aparte de eso, decidir el momento y
lugar para la batalla decisiva. La adecuación, además, obliga al enemigo a
seguir el curso de acción que más nos favorezca. Debemos intentar adecuar los
eventos de tal manera que nos permitan a nosotros optar por varias
alternativas, para que cuando que llegue el momento de las
acciones decisivas, no nos encontremos restringidos a un solo curso de acción. La
adecuación nos permite tomar la iniciativa, preservar el impulso y controlar el
ritmo del combate.
Esfuerzo Principal. El esfuerzo principal es un concepto de maniobra de combate central: la concentración de esfuerzos para el logro de
los objetivos que llevan a la victoria. De todas las acciones que suceden
dentro de nuestro comando, reconocemos uno como el más crítico para lograr el éxito en ese momento. La unidad
a la que se le asigna la responsabilidad de cumplir con esta misión clave, se
la denomina esfuerzo principal – es decir, el punto central sobre el cual
converge el poder de combate de la fuerza.
El
esfuerzo principal tiene prioridad sobre cualquier tipo apoyo. Debe quedar
claro para todas las otras unidades que deben apoyar esa unidad, para el
cumplimiento de la misión. El esfuerzo principal se convierte en la fuerza
armonizadora de la iniciativa de las unidades subordinadas. Frente a una decisión, nos
debemos preguntar siempre: ¿Cómo puedo
brindar un mejor apoyo al esfuerzo principal?
Existen
algunas acciones que pueden apoyar indirectamente al esfuerzo principal. Por
ejemplo, un comandante podría utilizar
otras fuerzas, para engañar al enemigo sobre la ubicación del esfuerzo
principal. Las fuerzas de los Marines han usado ampliamente este concepto en la
conducción de una serie incursiones de armas combinadas, antes de la
ofensiva terrestre, en la Operación Tormenta del Desierto. Las
incursiones fueron llevadas a cabo para confundir a los iraquíes, sobre la
verdadera ubicación e intención de las Fuerzas Aliadas. “La fuerza de asalto aparecía en medio de la noche, y disparaba
desde posiciones que los iraquíes
estaban convencidos de que no habían sido ocupadas”.
El
empleo del esfuerzo principal implica hacer uso de la economía de fuerza. Esta expresión no quiere decir que usamos una
fuerza inferior a la necesaria. Más bien quiere decir, que no podemos fallar en
hacer un uso eficiente de todos los medios con que contamos. Las fuerzas que no estén posicionadas para
apoyar directamente al esfuerzo principal, deben emplearse para brindar un apoyo
indirecto. Esos elementos pueden ser usados para distraer al enemigo, o para
amarrar las fuerzas que éste podría usar para reforzar el punto amenazado. Las
fuerzas no comprometidas pueden
ser empleadas en este esfuerzo, en maniobras y simulacros que produzcan
desequilibrios en el enemigo.
Si
bien un comandante siempre designa al esfuerzo principal, éste puede cambiar en el transcurso de una batalla, a
medida que se desarrollan los acontecimientos. En razón de que los
acontecimientos y el enemigo son impredecibles, muy pocos combates fluyen tal como
fueron planeados por el comandante. Y por eso es que el jefe debe realizar
ajustes. Una forma es a través de la reasignación del esfuerzo principal. Por
ejemplo, si el Escuadrón A que había sido designado como
esfuerzo principal, encuentra una gran resistencia
enemiga, mientras que el Escuadrón B lindante,
logra hacer un gran avance, aprovechando una vulnerabilidad crítica, el jefe del Batallón
puede designar a este Escuadrón como esfuerzo
principal. No obstante, esta nueva designación no debe ser
meramente nominal, sino que el poder de combate que antes apoyaba al Escuadrón
A, ahora deberá transferir su apoyo al Escuadrón B.
Identificar
el esfuerzo principal es la respuesta central y más importante a la pregunta “¿Cómo hago para tomar una decisión
acertada?”
Audacia
y Bravura. Lograr una decisión exitosa requiere del comandante ser audaz y despiadado.
La audacia se refiere a la osadía y agresividad en el comportamiento. Este es
una de las exigencias básicas para obtener resultados claros. Para probar la
victoria debemos atrevernos a intentar la victoria. Debemos tener un profundo
deseo de “ganar a lo grande”, aun
siendo consientes en muchas ocasiones, de que no están dadas las condiciones
para la victoria. También se refiere a la persecución de los objetivos establecidos tenaz y resueltamente.
Esto es doblemente importante cuando obtenemos una ventaja. Al obtener una
ventaja, debemos explotarla al máximo. En vez de relajarnos, debemos aumentar la
presión. El triunfo en el combate raramente es el producto del plan inicial,
sino más bien de la explotación despiadada de cualquier ventaja, no importa
cuan pequeña sea, hasta que se obtenga el éxito.
La audacia y la bravura
deben estar acompañadas por un liderazgo fuerte y un criterio sensato. Sin esas
cualidades, la audacia se puede convertir en temeridad y la bravura se puede distorsionar
y terminar en crueldad.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Como líderes de los a Marines, ya se trate de equipos de combate o de una
fuerza expedicionaria de los Marines, somos responsables de lograr el éxito. En
combate el éxito que buscamos es la victoria – no sólo un resultado parcial o
marginal que no permita un balance final, sino una victoria que canalice el
tema en nuestro favor.
Para ser victoriosos debemos trabajar con ahínco en tiempos de paz, con el
objeto de desarrollar en nosotros mismos el ingenio para el criterio militar –
la capacidad para comprender una situación y actuar con decisión. El criterio
militar es el resultado de la sabiduría obtenida a través de la experiencia.
Esta aptitud nos permitirá identificar patrones de actividad y concentrar
nuestros esfuerzos en una vulnerabilidad crítica, que llevará al enemigo a
someterse a nuestra voluntad. Debemos acrecentar nuestra capacidad para tomar
decisiones acertadas intuitivamente, basados en nuestro discernimiento de la situación.
OBTENER VENTAJA
“Poder usar los dos
puños en la guerra, es un recurso inestimable. Amagar con un puño y golpear con
el otro nos proporciona ventaja, pero encierra una ventaja mayor la habilidad
para intercambiar su uso – convertir el amague en un golpe real si el oponente
no se cubre”
“El reto es identificar y adoptar un concepto de combate coherente con nuestra comprensión de la naturaleza y la teoría de la guerra y de las realidades del campo de batalla moderno. ¿Qué es exactamente lo que se necesita? Se requiere un concepto de combate que funcione con eficacia, en un entorno incierto, caótico y fluido -de hecho, uno que explote dichas condiciones y lleve a sacar ventaja.”
Un principio básico de las artes marciales es usar la fuerza y el impulso
del oponente contra él mismo, para ganar un mejor efecto que aquel que el propio
músculo solo puede generar, y así conseguir una ventaja. El mismo concepto se
aplica en táctica. Nos esforzamos por obtener una ventaja sobre nuestro adversario, explotando
todos los aspectos de una situación que puedan conducirnos a obtener la
victoria, sin abrumarlo con nuestra propia fuerza. En este capitulo
discutiremos diferentes formas de generar un efecto que nos lleve a obtener
ventajas sobre el enemigo.
Consideremos la técnica de emboscada de los indios norteamericanos. Un
pequeño número de guerreros hace que una fuerza superior de caballería, los
persiga hacia un cañón o terreno encajonado similar. Allí una fuerza de
guerreros más numerosa, al acecho, rápidamente rodeará a y emboscará a los
soldados, quienes pensaban que perseguían a un enemigo en retirada. A través de
la explotación de la ventaja inicial de fuerza e impulso de la caballería, los
indios americanos podían tomar la iniciativa y obtener ventajas con el empleo
del método clásico de emboscada.
Armas Combinadas. El empleo de armas combinadas es un medio clave para obtener ventajas. Este
medio se basa en la idea de presentar al enemigo no solamente un problema, sino
un dilema – una situación imposible. Combinamos las armas de apoyo, fuego
orgánico y maniobra de tal manera, que cualquier movimiento que el enemigo haga
para evitar una amenaza lo hace más vulnerable a otra. Por ejemplo, un enemigo
atrincherado se dará cuenta de que si permanece agachado en sus posiciones de
combate, la artillería y la aviación de los Marines lo hará pedazos. Si se
lanza a atacar, la infantería de los Marines lo pondrá fuera de combate. Si
intenta replegarse, los blindados y el poder aéreo de los Marines los
perseguirá hasta lograr su destrucción. Eso significa armas combinadas. Un buen ejemplo del uso de las armas combinadas a nivel equipo sería el líder del equipo poniendo en posición
las armas automáticas y los lanzagranadas del equipo, a fin de proporcionar apoyo de fuego,
mientras los soldados de infantería con fusiles hacen un asalto a la posición.
El poder de fuego de las armas automáticas mantiene al enemigo metido en sus
posiciones, mientras que las granadas convierten esas posiciones en
insostenibles. Ese apoyo de fuego mantiene al enemigo sin poder reaccionar de
manera efectiva, contra las maniobras de nuestra fuerza de infantería. Las
fuerzas del enemigo se encuentran frente a una situación de total
imposibilidad.
La táctica moderna es la táctica de armas combinadas. Es decir, se combina
el efecto de varias armas – infantería, blindados, artillería y aviación – para
lograr los mejores resultados contra el enemigo. La artillería y la infantería,
por ejemplo, son normalmente empleadas juntas, por sus capacidades de refuerzo
mutuo – la infantería proporciona a la artillería el apoyo cercano,
protegiéndola de las amenazas de las tropas a pie, mientras que la artillería
brinda apoyo de fuego oportuno, cercano, preciso y continuo.
Las fuerzas de las armas se complementan y
refuerzan mutuamente. Al mismo tiempo, las debilidades y vulnerabilidades de
cada arma, son protegidas o compensadas por las capacidades de la otra. En
1941, un Comandante de División, el Grl Patton, hizo el siguiente comentario
con relación a las armas combinadas:
“Existe todavía una tendencia en cada unidad
independiente...de ser el boxeador manco. Con esto quiero decir que el fusilero quiere disparar, el tanquista
quiere lanzar la carga, el artillero abrir fuego... Esa no es la manera de ganar batallas. Si la banda ejecuta una pieza primero con
el piccolo, luego con el cuerno
de bronce, luego con el clarinete y luego con la trompeta, habría un infierno de un montón de ruido, pero no música. Para que haya armonía en la música cada instrumento debe apoyar a los otros.
Para que haya armonía en la batalla,
cada arma debe apoyar
a la otra. Se gana jugando en equipo.
La Fuerza de Tarea Tierra-aire de los Marines es
un ejemplo perfecto de equipo equilibrado de armas combinadas. La táctica de
armas combinadas es una práctica estándar y la segunda naturaleza de los
Marines.
La maniobra nos proporciona un medio para obtener
una ventaja sobre el enemigo. En muchas batallas ambos bandos pensaban que
habían obtenido ventaja a través del poder de fuego y el desgaste. Durante la
Primera Guerra Mundial, un bando se lanzaba través de la
tierra de nadie, bajo el fuego mortal e intentaba echar al contrincante del terreno pretendido. Si el
ataque tenia éxito – muy pocos lo obtuvieron – las fuerzas desalojadas
contraatacaban de la misma manera, normalmente volviendo a ocupar el mismo
terreno del que habían sido echados. Esos combates eran un concurso de poder de
fuego y desgaste, y la ventaja estaba de lado del que tenia mayor cantidad de
tropas y equipos para emplear. Los costos en vidas humanas y equipos eran altos
y, con frecuencia, no producían resultados decisivos. Nosotros tratamos de
evitar ese tipo de enfrentamientos.
Tradicionalmente, maniobrar significaba moverse de
la manera que nos ofrezca una posición de ventaja. Por ejemplo, podemos hacer
una maniobra envolvente sobre un flanco expuesto del enemigo o imposibilitarle
al enemigo el acceso a un terreno crítico para sus objetivos. Podemos maniobrar
amenazando las líneas de comunicación del enemigo, obligándolo a replegarse.
Podemos maniobrar controlando una posición que nos permita batir posiciones
enemigas, y que nos proteja de su fuego. También podemos maniobrar en otras dimensiones.
Por ejemplo, podemos maniobrar en el tiempo, incrementando la velocidad
relativa y operando a un ritmo más veloz que el del enemigo. Normalmente
maniobramos tanto en tiempo como en espacio para obtener ventaja y, en última
instancia, la victoria al menor costo posible.
EXPLOTAR EL ENTORNO
El aprovechamiento del entorno ofrece tremendas
oportunidades para obtener ventajas sobre el enemigo. Debemos entender las
características de cualquier entorno, donde nos toque operar: jungla, desierto,
montaña, ártico, fluvial o urbano. Más importante aún, debemos entender cómo
impactan sobre nuestra capacidad de combate y la del enemigo, los efectos del
terreno, clima y los periodos de oscuridad o visibilidad reducida.
Terreno
Nuestro objetivo es emplear tácticas que
conviertan el terreno en una ventaja
para nosotros y en una desventaja para el enemigo. El terreno impacta sobre
nuestra maniobra e influye sobre nuestra disposición táctica. Debemos entender
el terreno y comprender sus efectos, ya que éste puede limitar nuestro movimiento,
reducir nuestra visibilidad o restringir nuestro fuego. Debemos entender qué
efectos tiene sobre el enemigo y sobre sus capacidades para ubicarnos y enfrentarnos.
Debemos entender que el enemigo también busca obtener ventajas del terreno.
Debemos entender que el terreno determina la maniobra y disposición del enemigo
como también las nuestras.
El Tte Harrol Kiser del 1er Batallón del
Regimiento 7 de Marines, sabía cómo usar el terreno para sacar ventaja. En
Noviembre de 1950, su Compañía recibió la orden de tomar un pedazo de un
terreno clave en Toktong Pass, durante la marcha fuera del área Chosin
Reservoir. El Tte contaba con tan sólo una Sección de veinte Marines, y el
desfiladero era fuertemente defendido por los chinos. Avanzando por una línea de crestas para ocultar su flanqueo,
Kiser hábilmente envolvió al enemigo desde la retaguardia y rápidamente los
desalojo de sus bien defendidas posiciones. Hoy en día, como durante el
conflicto en Corea, el uso inteligente del terreno se ha convertido una
práctica estándar para los Marines.
Clima
Un clima adverso – frío, calor, lluvia – obstaculiza las operaciones de
combate. Aquella unidad militar mejor preparada para operar en esas condiciones
obtendrá ventajas sobre su oponente. En Noviembre de 1950, durante la retirada
de Chosin Reservoir , los Marines demostraron una y otra vez su capacidad para
aprovechar el clima adverso y así obtener ventajas sobre un determinado enemigo.
Como ejemplo traeremos el asalto llevado a cabo por la Compañía Able del 1er
Batallón del Regimiento 1 de Marines, a la Colina 1081, durante una
enceguecedora tormenta de nieve. A pesar de contar con una visibilidad de tan
solo 25 yardas, la Compañía fue capaz de coordinar un ataque de armas
combinadas y establecer un cerco sobre esa porción de terreno clave, que
bloqueaba la retirada del Regimiento 1 de Marines. Aprovechando la tormenta de
nieve para ocultar su maniobra, la Compañía Able sorprendió y aniquiló la
defensa china, abriendo así un camino para el resto de la División. Si
queremos sacar provecho del clima, debemos entrenarnos y prepararnos
rigurosamente para operar en cualquier condición climática. Debemos ser capaces
de operar nuestros equipos y usar nuestro armamento, de manera eficiente, en
clima caluroso, frío o lluvioso, es decir en cualquier zona y bajo cualquier condición
climática.
Períodos de Oscuridad o de Visibilidad
Reducida
Aquellas unidades capaces de operar de manera eficiente, en la oscuridad o
visibilidad reducida, con frecuencia obtienen ventajas significativas sobre su
oponente. Una reducción en la visibilidad puede dificultar la más simple de las
operaciones. Esta desventaja obvia, puede convertirse en una ventaja propia
para aquel comandante cuya tropa haya sido bien entrenada, equipada, capacitada
y tenga despierto el interés por combatir durante la noche. Operar durante
periodos de visibilidad reducida, crea otro ritmo en las operaciones, agregando
de 10 a 12 horas más, al día de combate. El impacto psicológico
del combate nocturno también es
grande, y puede producir beneficios
significativos.
Un buen ejemplo de impacto táctico de un ataque
nocturno aparece en la batalla de Okinawa, durante la 2da Guerra Mundial. Las
fuerzas de los Marines se encontraban esencialmente en un callejón sin salida
por la presencia de una fuerte línea defensiva japonesa sobre una cresta
coralina, al Sur de Okinawa. El Jefe de Regimiento 7 de Marines, después de
muchos días de combates infructuosos, optó por una operación nocturna. A las
0330hs del 12 de Junio de 1945, los Batallones 1ro y 2do del Regimiento 7 de
Marines avanzaba por una ruta que como guía cruzaba la cresta. El Cnl Edward W.
Snedecker, Jefe del Regimiento 7 de Marines, escribió:
La defensa japonesa desconocía por completo que
los norteamericanos se moverían durante la noche. El empleo de la oscuridad
permitió a los Marines ocupar sus posiciones a lo largo de la cresta de Kunishi
Ridge, sin haber disparado, literalmente, un solo tiro. Desde esas posiciones,
los Marines desalojaron al enemigo de sus trincheras y avanzaron hacia el
frente hasta aniquilar por completo a la defensa japonesa.
Fuerzas Complementarias
Las fuerzas complementarias – la idea de amarrar y
flanquear – es una forma importante de obtener ventaja. La idea detrás de las
fuerzas complementarias, es usar nuestras fuerzas como un cascanueces. Buscamos
aplastar al enemigo entre dos o más movimientos. Consideremos el caso de un
fusilero disparando desde atrás de un árbol. Si uno de los Marines abre fuego
desde el frente, el fusilero enemigo se protegerá detrás del árbol. Si el
Marine maniobra e intenta disparar desde atrás, el fusilero enemigo simplemente
se mueve hacia el otro lado del árbol para seguir protegiéndose. Pero dos
Marines pueden colocar al enemigo en un dilema. Uno de los Marines puede
dispararle desde el frente, mientras que el otro se escabulle y le dispara
desde el flanco o la retaguardia. El fusilero enemigo es, ahora, vulnerable a
uno u otro de los Marines. No puede usar el árbol para protegerse de ambos.
La misma idea se aplica en las
tácticas aire-aire. Al detectar
aviones enemigos, el grupo de cazas se divide en dos o más elementos, fuera del alcance de los
misiles aire-a-aire. Se aproximan
a la aeronave enemiga desde múltiples direcciones y variando su altitud. No
importa como se mueva el avión enemigo – lanzarse en picada, subir
verticalmente, girar, hacer una barrena o tirabuzón – siempre esta expuesta.
Sun Tzu describe este concepto como el cheng y el ch’i. El cheng es la
acción más obvia y directa. Ésta sirve para amarrar al enemigo. El ch’i es aquellas acción extraordinaria o
inesperada. Es la apuesta por una decisión, o como lo llamamos hoy en día, el esfuerzo principal. Estas dos
acciones trabajan juntas contra el enemigo. Las dos son inseparables y en
combate, pueden ser intercambiadas; el cheng
puede convertirse en ch’i. El
concepto es básico, pero puede ser implementado en una amplia variedad de
combinaciones, sólo limitadas por nuestra imaginación.
Sorpresa
Lograr la sorpresa puede incrementar grandemente
el efecto. De hecho, la sorpresa puede con frecuencia ser decisiva. Buscamos la
sorpresa a través del velo y engaño, el sigilo y la ambigüedad.
“La
guerra se basa en el engaño”, afirma Sun Tzu. Empleamos el engaño para
despistar a nuestro oponente, con relación a nuestras intenciones y capacidades
reales. Con el uso del engaño, intentamos hacer que el enemigo actúe de una
manera que eventualmente le resultará perjudicial. Con el engaño podemos
despistar a nuestro oponente en lo relacionado al tiempo y ubicación de
nuestras acciones en progreso. Podemos usar el velo y engaño para crear la
impresión de que nuestras fuerzas son superiores a lo que realmente son, con la
esperanza de que el enemigo se de cuenta cuando ya sea demasiado tarde para reaccionar.
Los Marines siempre han confiado en el velo y
engaño para despistar al enemigo, en aspectos relacionado con la detección de
los lugares de sus desembarcos anfibios. Durante la Operación Tormenta del Desierto, también emplearon el engaño para
crear la ilusión de la presencia de fuerzas, en lugares donde no había nadie.
El Tte Grl Boomer destacó esa situación que demandó una gran operación de velo
y engaño: “Pudimos tomar 11 divisiones
iraquíes con dos divisiones de Marines. Nuestra proporción de fuerzas era
horrible. No queríamos que ellos lo supieran…” Los Marines crearon la
Fuerza de Tarea Troy: 460 Marines simulaban las actividades de 16.000 hombres,
con el empleo de altos parlantes, tanques y artillería de utilería y un sinfín
de helicópteros que parecían estar realizando operaciones de abastecimiento.
Se puede generar la sorpresa a través del sigilo.
El sigilo es empleado para tomar ventaja cuando maniobramos contra el enemigo. Nos
brinda menos posibilidades de ser detectados por nuestro oponente, dejándolo
vulnerable a la sorpresa, para lo que, seguramente, no va a estar preparado.
Los Marines también emplean el sigilo acechando a un enemigo que se aproxima –
la emboscada. La emboscada es quizás el
medio más efectivo para sorprender a nuestro adversario, especialmente al nivel
táctico más bajo, donde la sorpresa a través del sigilo, es muy fácil de
lograr.
También podemos lograr la sorpresa con la
ambigüedad. A veces es muy difícil ocultar de la vista del enemigo todos
nuestros movimientos, pero es posible confundirlo con respecto a lo que está
viendo. Sun Tzu dijo:
“El
enemigo no debe saber en que lugar intento presentarle batalla. Porque si no lo
sabe, deberá prepararse en innumerables lugares. Si se prepara en muchos
lugares, aquellos a los que enfrentaré serán pocos”.
La ambigüedad era el centro de la táctica durante
la 2da Guerra Mundial alemana blitzkrieg.
Un ataque en la blitzkrieg comprendía
múltiples amagues con refuerzos, siguiendo aquel que resulte más exitoso. Esa
cantidad de amagues crea una incertidumbre paralizante porque el oponente no
puede determinar cual de todo constituye el ataque real. El ataque alemán no
ocultaba ningún secreto, sino que era ambiguo a gran escala.
ENCERRAR AL ENEMIGO
La táctica moderna no se basa en rechazar al
enemigo, sino en encerrarlo – otra excelente manera de ganar ventaja. Encerrarlo
es el resultado deseado de la aplicación de armas combinadas, del fuego y
movimiento, o de la táctica de fuerzas complementarias.
¿Por qué queremos encerrar al enemigo en vez de sólo
rechazarlo? Una acción de rechazo raramente es decisiva. El bando que es
rechazado regresa al otro día intacto, lo que nos obliga a enfrentarlo una y
otra vez. Desafortunadamente, en Vietnam muchos de nuestros enfrentamientos
fueron de rechazo. Siempre estuvimos en capacidad de expulsar al enemigo del
terreno que defendía, ocasionándole pérdidas y bajas. Éste sólo se replegaba,
se reagrupaba, reemplazaba sus bajas y regresaba otra vez a combatir. El
resultado fue una serie de acciones indecisas y una guerra que no parecía tener
fin.
Pero, si podemos encerrar a nuestro enemigo,
tenemos la oportunidad de obtener un triunfo definitivo. Muchas de las batallas
decisivas de la historia han sido operaciones para encerrar al oponente.
¿Recuerdan cómo fueron encerradas las legiones romanas en Cannae, o las
divisiones alemanas en Estalingrado? Se obtiene ventaja con este tipo de
operaciones porque producen una perturbación en el proceso mental del enemigo,
cuando este intenta pensar sobre el dilema en el que lo hemos colocado. Encerrar
al enemigo nos permite tomar y mantener la iniciativa, mientras que el enemigo
es forzado a reaccionar en respuesta a nuestras acciones. Esta situación puede
minar temporariamente la voluntad de resistir del enemigo, cuando haya llegado
a su punto de mayor debilidad – mientras que nosotros, con nuestro ataque e
iniciativa, continuamos presionando.
Un buen ejemplo de una operación de esta
naturaleza, durante en conflicto de Vietnam, sucedió durante la Operación Dewey
Canyon (Ver recuadro). A comienzo de
Enero de 1969, la actividad de los nordvietnamitas, a lo largo del límite Laos –Vietnam del Sur, había crecido de
manera dramática. Numerosos convoyes enemigos, incluyendo vehículos blindados,
se desplazaban desde Laos hacia Vietnam del Sur, lo que significaba una amenaza
para las unidades amigas. El Cnl Robert H. Barrow con su Regimiento 9 de
Marines, respondió a la amenaza con la Operación Dewey Canyon.
El 11 y 12 de Febrero, los tres batallones del
Regimiento 9 cruzaron el Río Da Krong. Los Batallones 3ro y 1ro se desplazaron
en dirección Sur-Sudeste por un terreno montañoso, hacia Laos. El 2do Batallón
se movió hacia el Oeste, para después girar hacia al Sur-Sudoeste, y luego al
Este, a caballo del límite Laos-Vietnam de Sur. Las fuerzas nordvietnamitas que
se desplazaban por la Ruta 922 desde Laos hasta entrar en el Valle A Shau,
quedaron encerrados entre los tres Batallones. Como resultado, los nordvietnamitas
fueron atacados. Las pérdidas de equipos fueron cuantiosas. Más importante aún,
durante la Operación Dewey Canyon fue destruida un área base y, de esa manera,
se interrumpió el abastecimiento logístico, obligando a los asiáticos a
abandonar su ofensiva de primavera, en el Área del Cuerpo I.
DESARROLLAR UNA MENTALIDAD DE EMBOSCADA
La emboscada es quizás la herramienta táctica más
común para obtener ventaja. Los infantes de marina están
familiarizados con la emboscada, llevada a cabo por una
especie de patrulla de combate. En las maniobras de
combate, la emboscada toma un significado mucho más amplio, y el desarrollo de
la mentalidad de emboscada es
integral para llevar a cabo tácticas de
guerra.
La mentalidad de emboscaba, probablemente no sea
nueva para muchos de nosotros. Es probable que hayamos empleado la mentalidad
de emboscada durante la práctica de algún deporte. En el fútbol americano, el bloqueo es una emboscada. Un jugador saca a un delantero
ofensivo de la línea, dejando un espacio vacío. Cuando un defensor sale por el vacío, otro delantero lo bloquea
desde el lateral, por lo general
derribándolo. El jugador lo ha sorprendido. Ha puesto en práctica su mentalidad
de emboscada.
En basketball, cuando se cubre el desplazamiento de un compañero, se esta
ejecutando una emboscada. Mientras un compañero de equipo trata de ir hacia
delante para encestar, el otro por detrás se para en el camino de avance del
defensor, bloquea el camino e impide su avance y, por un momento abre la senda
hacia aro para el compañero.
Nuevamente aquí se aplicó mentalidad de emboscada.
En combate, posicionamos nuestro pelotón reforzado a lo largo de un sendero
transitado. Ubicamos la seguridad de flanco para protegernos y dar
identificación y alerta de movimiento enemigo. Posicionamos nuestras armas de
tal manera que nos permitan concentrar el fuego sobre “la zona de la muerte”, bloquear las salidas y amarrar al enemigo
con nuestro fuego.
El pelotón espera al acecho hasta recibir la señal y responde de inmediato
con fuego concentrado y sostenido sobre las fuerzas enemigas, ahora atrapadas en la “zona de la muerte”. El enemigo,
sorprendido e inmovilizado, sin saber qué hacer o adónde ir, es aniquilado. Se
mantiene el fuego hasta que la fuerza enemiga al completo haya sido abatida o
hasta que se reciba la señal de alto el fuego. Este es otro caso de mentalidad de emboscada.
La mentalidad de emboscada siempre trata de convertir cada situación en una
emboscada. En este contexto, una emboscada tiene distintas y variadas características.
En primer lugar, en una emboscada, tratamos de sorprender al enemigo. Pensemos en una patrulla que emboscamos
nosotros. Nuestro enemigo se desplaza por un bosque cuando, de repente, se
encuentra bajo un intenso fuego que llega de múltiples direcciones. De
inmediato le infligimos numerosas bajas. El impacto psicológico de la sorpresa
puede paralizar su raciocinio y sus
accionar, dejándolo incapacitado para reaccionar de manera eficaz.
Poseer una mentalidad de emboscada significa tratar de sorprender al
enemigo en cada oportunidad que se presente, además, hacer siempre lo
inesperado. La sorpresa más que la excepción, debe ser la regla.
En segundo lugar, debemos llevar al enemigo hacia la trampa, sin que lo
sepa. Con frecuencia este propósito impone
engañarlo. Nuestro curso de acción debe ser sugestivo para el enemigo. Y
cuando adopta ese curso de acción, nosotros lo estamos esperando.
En tercer lugar, una emboscada debe ser invisible. Cuando no lo es, deja de
serlo y se convierte en un blanco para el enemigo. No importa si atacamos o nos
defendemos, el enemigo no debe detectarnos hasta que sea demasiado tarde para él
poder reaccionar. La sorpresa con mucha frecuencia depende de ser invisibles.
Conseguir esa invisibilidad depende del sigilo en nuestros movimientos, o hacer
que el enemigo centre su atención en otro punto para que, de esa manera,
nuestras fuerzas puedan maniobrar sin ser detectadas.
La defensa de pendiente inversa es
un ejemplo de cómo emplear la invisibilidad para ejecutar una emboscada. El
enemigo ignora que estamos allí hasta que llega a la cresta de la colina, y es
cuando es golpeado por nuestras fuerzas. Sus vehículos son impactados en la parte
débil. Su tropa queda expuesta a nuestras armas. Debido a que nuestro oponente
pudo vernos recién en el último instante, no pudo solicitar fuego de artillería
sobre nuestras posiciones. La defensa de pendiente inversa no solo nos protege
de su fuego directo; sino que además nos protege de su observación y de esa
manera, de su fuego indirecto. Esa también es parte de la mentalidad de
emboscada: no permita que lo vean.
En cuarto lugar, en una emboscada, tratamos de shockear al enemigo. En vez
de abrir fuego de manera gradual, desde largo alcance, con sólo algunas armas,
lo esperamos hasta que se encuentre al alcance de todas nuestras armas.
Entonces es cuando de repente aparecemos, todos a la vez, con todo lo que
tenemos. El shock paralizara a nuestro contrincante. No podrá reaccionar. Todo
iba bien para él, y de repente se encuentra en medio de una feroz tormenta de
fuego, con gente cercándolo por todos lados. Con frecuencia esta situación
produce pánico, entonces sus problemas empeorarán, debido a que en vez de
actuar, sólo podrá reaccionar.
Para emboscar al enemigo podemos emplear la combinación de armas. Los
ataques de artillería que llegan más profundo de lo esperado en sus áreas
vitales pueden producir ese mismo efecto de shock deseado, tal como una
emboscada. Ponemos a nuestro contrincante en un dilema; en su huida del fuego
de artillería, cae directamente en la zona donde padecerá los efectos del lacerante
látigo del fuego aéreo.
Y por ultimo, en la mentalidad de emboscada, siempre estamos concentrados en el enemigo. El propósito de una emboscada
no es conservar una porción de terreno, sino destruir al enemigo. Usamos el
terreno para llevar a cabo una emboscada, pero el terreno por si mismo no es la
razón por la cual peleamos.
PROPORCIONALIDAD
Combatir asimétricamente quiere decir obtener ventaja a través del
desequilibrio, aplicando nuestro poder sobre una debilidad del enemigo.
Combatir asimétricamente quiere decir usar técnicas y capacidades
desiguales, maximizando nuestra propia fuerza a la vez que explotamos las
debilidades del enemigo. Combatir asimétricamente quiere decir combatir en nuestros
términos y no en los de nuestro oponente. En el combate asimétrico no es
necesario ser numéricamente superiores para derrotar al enemigo. Solo debemos
ser capaces de explotar sus vulnerabilidades. Por ejemplo, emplear tanques para
combatir tanques enemigos, la infantería para combatir la infantería enemiga y
poder aéreo para enfrentar el del enemigo seria simétrico. El empleo de
helicópteros de ataque para destruir tanques del enemigo y apoyo aéreo cercano
contra la infantería enemiga son ejemplos de combate asimétrico. En esos
ejemplos, obtenemos la ventaja de la mayor velocidad y la maniobrabilidad de
las aeronaves con relación al enemigo. Emboscar
tanques con helicópteros de ataque en un terreno que dificulte las maniobras
del tanque, proporciona un efecto mayor y una ventaja superior.
CONCLUSIONES
El combate es un examen de voluntad, donde el objetivo final es triunfar.
Una forma de obtener el triunfo es sacar y aprovechar cada ventaja posible.
Esto seria emplear la maniobra y la sorpresa en cada oportunidad que se nos
presenten. Esto quiere decir emplear fuerzas complementarias y armas
combinadas. Esto significa aprovechar el terreno, el clima y las horas de
oscuridad para ventaja nuestra. Esto significa atrapar al enemigo a través de
la emboscada o por otros medios. Esto significa combatir asimétricamente para
obtener ventaja extra. Esto es lo que Sun Tzu quiso decir cuando escribió:
“Por lo
tanto, un comandante hábil
obtiene la victoria
Cómo comprender el concepto de Guerra de Maniobras?
1. INTRODUCCION
Frecuentemente circula en diversas publicaciones militares del Ejército el término "Guerra de Maniobras", aunque la comprensión del concepto aún no es exacta. Una de sus interpretaciones es la que privilegia la maniobra y desestima los fuegos de apoyo, en otros casos el término se aplica para la descripción de diferentes aspectos bélicos sin mayores fundamentos. El propósito de este artículo es el de desentrañar el concepto de Guerra de Maniobras y su aplicación en el ámbito militar. Finalmente, se propicia la generación de un debate que contribuya a la optimización de futuras operaciones.
2. APROXIMANDONOS AL TEMA
La publicación de Lind (1991)
[1] tuvo la virtud de desentrañar – en el ámbito de la Fuerza - dos cuestiones importantes:
a. Que la creencia acerca de que la doctrina del Ejército de EE.UU otorgaba un papel preponderante a la maniobra, estaba equivocada. Lind demuestra que esa fuerza privilegiaba el desgaste del enemigo por medio de un abrumador empleo de medios de todo tipo, especialmente de apoyo de fuego. Este concepto de empleo del recurso militar está focalizado en la destrucción del enemigo y considera que es ésta la razón de ser de la actividad militar
Lind, W. (1991). Manual de la Guerra de Maniobras. Buenos Aires: Circulo Militar.
[2] Para ver un análisis profundo sobre este tan particular aspecto de la doctrina del Ejército de los EE.UU., resulta muy útil la lectura de "The art of maneuver" , escrito por el Tcnl (USA) Robert LEONHARD. Presidio. USA, 1990.
término "guerra de desgaste" alude a esta corriente de pensamiento. Al concepto de empleo del recurso militar, se le opone el de "guerra de maniobras", cuyo objeto no es la destrucción del enemigo, sino el logro de una situación favorable que convierta a la fuerza opositora en irrelevante.
b. Que la doctrina del Ejército, sin dejar de reconocer ciertas falencias de importancia
[3], le otorga a la maniobra un papel preponderante en la obtención de resultados favorables en la guerra. Sin embargo, pese a lo expresado, se considera que la concepción de la guerra en el marco del Ejército, se orienta a la destrucción de la fuerza enemiga, siendo la "predilección" por la maniobra más un aspecto necesario para obtener una decisión en la acción o choque entre fuerzas, que la respuesta a un criterio de guerra de maniobras como este artículo trata de exponer.
Los aspectos tan someramente enunciados, parecieran a simple vista estar relacionados con la disparidad de recursos existentes entre un país considerado como única superpotencia planetaria y otro de recursos mucho más modestos, como es el caso de la República Argentina. Estas disimilitudes, explicarían que el hecho de que una potencia disponga de grandes cantidades de recursos, sea naturalmente proclive a hacer una aplicación masiva, en orden de imponer su voluntad por el peso propio de su empleo sobre el eventual enemigo. Por otro lado, una visión tan simplista como la anterior, llevaría a asegurar que quien carezca de un nivel de recursos como el precedentemente expuesto, inevitablemente deba recurrir a un empleo particularmente medido en orden de obtener un resultado
[3]
Probablemente la más característica sea la excesiva propensión a la traducción de reglamentos. Esa tendencia ha ido corrigiéndose en tiempos recientes.
satisfactorio, por lo que la apelación a la maniobra resulta el único remedio efectivo a su alcance.
Estas concepciones enunciadas, son reducciones simplistas y poco fundamentadas en la experiencia histórica. Parecieran indicar que la guerra se reduce a considerar
qué cantidad de recursos se dispone y sobre esa base, es decir sobre simple cálculo de cuánto se tiene y a que se enfrenta, decidir si se impondrá la voluntad por medio de un empleo masivo de fuerza bruta o se tendrá que recurrir a la maniobra para tratar de obtener el objetivo buscado. Si de esto se tratara la guerra, cabría preguntarse cuál es la necesidad de buscar la creatividad, iniciativa y otros atributos en los conductores militares, cuando todo se reduce a cuantificar los medios en orden de obtener la victoria. Como ejemplo se puede citar el caso de la guerra de Vietnam, específicamente el período comprendido entre mediados de los sesenta y fines del primer lustro de los setenta. En ese entonces, los EE.UU. volcaron un poder militar infinitamente superior para derrotar tanto a la guerrilla vietkong como al Ejército de Vietnam del Norte. Cerca de 500.000 efectivos pudieron en algún momento ser reunidos en la entonces República de Vietnam del Sur, a los que hubo que contabilizar contingentes menores de Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia. Esos efectivos, acompañados por componentes aéreos y navales de grandes dimensiones, no fueron sin embargo útiles para derrotar a un enemigo paupérrimamente armado, carente de todo aquello que se puede definir como un sostén logístico apoyado en modernos medios y, por supuesto, falto totalmente de cualquier tecnología espacial para la obtención de información. ¿Acaso las dimensiones de los aparatos militares existentes no eran por sí mismos lo suficientemente claros para poder predecir con un máximo grado de seguridad quien podría alcanzar la victoria? ¿Qué
había fallado? Quizá la causa debería ser buscada en la desmedida confianza ostentada por parte de los mandos estadounidenses (civiles y militares), en su comprobada superioridad material y en la equivocada apreciación de un escenario con características de guerra revolucionaria fuera de los cánones clásicos.
El ejemplo anterior, pareciera ser revelador para demostrar que no siempre la neta superioridad militar alcanza para obtener la victoria. De esto surge también con claridad, que con medios inferiores y aún en muy adversas condiciones, es posible obtener la victoria mediante la aplicación de la estrategia relativa a la guerra de maniobras.
3. LA GUERRA DE MANIOBRAS A LA LUZ DE EJEMPLOS DE LA HISTORIA MILITAR
El concepto de guerra de maniobras es una idea que va mucho más allá de lo que el término "maniobra" pareciera indicar. En efecto, desde un sencillo análisis, el concepto pareciera sugerir la necesidad de aprovechar al máximo la aptitud para posicionarse en un lugar favorable para la acción, sea ésta un combate o batalla, para llevarla a cabo en condiciones ventajosas. Este concepto, es propio de una visión de la guerra en la que las fuerzas militares se dedican a tratar de eliminar a su enemigo, para lo cual todo su accionar se focaliza en el combate o la batalla, ámbitos propicios para lograr la destrucción, olvidando quizás que la misma se logra sobre la base de un desgaste propio, que se evidencia en la perdida de vidas, tiempo y materiales. Paradójicamente, la guerra de maniobras no se orienta de manera preponderante a la destrucción del enemigo, sino a alcanzar una situación favorable que torne al contrincante en un elemento irrelevante. El siguiente ejemplo sirve a los fines de clarificar el tema: muchos lectores recordarán la
[4]
Previo al inicio de las operaciones que se describirán, los EE.UU. habían establecido un puente aéreo de ayuda militar a Israel que en términos prácticos reemplazó los materiales israelíes perdidos en las primeras acciones tanto en el Sinaí como en las alturas del Golán.
campaña del Yom Kippur llevada a cabo en el año 1973, en la que fuerzas combinadas de varios países árabes accionaron casi en forma simultánea contra Israel, obligando a las fuerzas armadas de ese país a empeñarse por líneas interiores para hacer frente a las amenazas convergentes sobre su territorio. En el frente SO, sobre la península del Sinaí, los egipcios habían logrado, con gran habilidad, posicionar dos ejércitos al E del Canal de Suez, los que habían adoptado una actitud defensiva luego de haber asegurado la segunda orilla del mencionado curso de agua y de derrotar la línea defensiva israelí más próxima al canal. Los israelíes tenían dos opciones para hacer frente a esta amenaza. La tradicional, que consistía en enfrentar directamente a los ejércitos enemigos, buscando desalojarlos de sus posiciones mediante el recurso de la aplicación de las distintas operaciones tácticas que se conocen. Esta actitud, dada la superioridad de adiestramiento y material que poseían los israelíes
[4] podría haber sido alcanzada, pero a un coste muy grande para las ya muy exigidas fuerzas de Israel, que venían sosteniendo acciones previas tanto con los egipcios como en el Golan contra fuerzas sirias de gran envergadura. La segunda opción era la de apelar a la guerra de maniobras, para lograr una situación favorable, que como se menionó anteriormente, tornara en irrelevantes a las fuerzas egipcias. La cuestión se resolvió por la segunda opción, mediante el empleo de una Br Parac que empleando el modo terrestre de transporte, logró infiltrarse entre los ejércitos egipcios y establecer una cabeza de puente en la ribera occidental del Canal de Suez, a través de la cual otras fuerzas aún más móviles consiguieron franquear el obstáculo y destruir las fuerzas a retaguardia de los ejércitos egipcios emplazadas en territorio africano y al mismo tiempo eliminar las comunicaciones a
[5]
El libro del fallecido Grl Maffey "La Guerra Arabe Israelí" es una excelente fuente para profundizar sobre estas operaciones.
retaguardia de las fuerzas posicionadas en la península del Sinaí. El descalabro egipcio fue tal, que los propios israelíes se vieron en la necesidad de abastecer de suministros a los egipcios para que pudieran subsistir en las precarias condiciones que quedaron sus aisladas tropas emplazadas al oriente del canal. La audaz acción israelí, había logrado a un costo inmensamente inferior, obtener la situación militar favorable que permitiera alcanzar la victoria sin un desgaste excesivo para sus fuerzas. Este es un ejemplo clásico de aplicación del concepto de guerra de maniobras, aunque no es el único, puesto que los israelíes aplicaron conceptos que ya habían sido empleados previamente y en diferentes oportunidades. Del mismo modo pueden citarse las operaciones desarrolladas por los alemanes a partir del 10 May 40 en Francia, cuando sus fuerzas, operando con gran rapidez y eludiendo las concentraciones aliadas, lograron su resonante victoria en occidente, o las desarrolladas principalmente en la primera parte de la campaña de Rusia de 1941, en la que grandes masas de fuerzas soviéticas fueron capturadas prácticamente sin haber combatido, empleando aquí como en Francia, la técnica de eludir enfrentamientos directos, apostando a posicionar las propias fuerzas en posiciones que resulten decisivas para restar toda posibilidad de combate a las fuerzas enemigas. El accionar alemán descripto, tiene a su vez antecedente en las tropas de asalto empleadas por ese país en el frente occidental en la ofensiva llevada a cabo en 1918. En esa acción, las tropas germanas, buscaban aprovechar sectores débilmente mantenidos por los aliados, para infiltrarse en la profundidad a través de ellos y de esa forma accionar sobre la retaguardia, obteniendo éxitos importantísimos, que cerca estuvieron de haber cambiado el curso de la guerra de no haber mediado situaciones
[5]
de nivel estratégico que influyeron negativamente sobre Alemania. Cabe finalmente hacer notar, que en los ejemplos citados, el de las fuerzas israelíes y los correspondientes a las alemanas, las fuerzas de ambos países se encontraban con debilidades manifiestas respecto de sus enemigos si se tienen en cuenta los paradigmas habituales para estos casos, vale decir, cantidad de hombres disponibles, tanques, aviones y otros medios más. Asimismo, el lícito resaltar que en las acciones, se buscó operar sobre sectores pobremente o directamente no defendidos del enemigo, eludiéndose acciones directas sobre las posiciones del mismo, en otras palabras, el esfuerzo militar no estaba orientado al combate o la batalla, sino a concretar una situación favorable decisiva para la propia fuerza.
Para finalizar, y a modo de aclaración, de manera alguna se considera que la guerra sea un acto en el cual la acción violenta pueda ser evitada, ya Clausewitz sostenía que la efusión de sangre en la guerra es a la misma lo que el intercambio de dinero en el comercio, lo que se intenta enfatizar es que ese derramamiento de sangre puede ser notoriamente disminuido si se logra que el enemigo sea incapaz de emplear de manera adecuada sus medios o directamente se vea impedido de actuar.
4. COMPONENTES DE LA GUERRA DE MANIOBRAS
A continuación se detallan los aspectos que posibilitan el hecho de llevar a la práctica la guerra de maniobras:
a. Rapidez: este aspecto es el esencial para la aplicación exitosa del concepto de guerra de maniobras y además debe entenderse desde dos puntos de vista diferentes, a saber:
Rapidez de decisión
: tiene su manifestación en la aptitud del comando que ejerce la conducción para adoptar resoluciones en tiempo sustancialmente inferior al del comando enemigo. Este aspecto es de carácter crítico, dado que posibilitará que las propias fuerzas puedan operar más rápidamente que las del oponente y al mismo tiempo obligarlo a actuar en forma reactiva ante la propia acción. Obrar de esta manera exige, por parte del conductor y su órgano de asesoramiento, la aptitud para procesar con prontitud la información y la facultad de distinguir lo esencial de lo superfluo, así como la vocación permanente por asumir riesgos calculados que posibiliten un proceso decisorio veloz.
Rapidez de ejecución:
de nada valdrá que el comando adopte decisiones rápidas si las fuerzas que las ejecutarán no actúan en forma consecuente. Retomando el ejemplo de los israelíes en la Península del Sinaí, cuando infiltran la Br Parac por modo terrestre, es inevitable la reflexión acerca de que la rapidez de ejecución fue el factor clave que posibilitó crear la cabeza de puente al O del Canal de Suez. Si dicha fuerza hubiera actuado de manera lenta, se hubiera dado más de una oportunidad a las grandes unidades enemigas ubicadas a sus flancos de accionar contra la Br Parac y aniquilarla. La rapidez de la acción posibilita además llevar incertidumbre al comando enemigo, y de manera directa crear en él mayores dificultades para decidir, ya que la propia rapidez de la acción posibilitará crear situaciones que pueden ser no previstas por el enemigo o al menos no esperadas en la oportunidad en que se suceden, contribuyendo a instalar confusión y ansiedad en el sistema decisional del enemigo.
La rapidez generalmente no coincide con la perfección, tanto en el proceso decisorio como en la ejecución de las acciones. Siempre
irá de la mano de riesgos calculados de importancia. Sin embargo, no se está preconizando una suerte de juego de azar donde se apuesta a suerte o verdad el resultado de la acción, por el contrario, se sostiene la validez de una decisión tomada sobre bases racionales, donde el riesgo está calculado. Ahora bien ¿cuándo puede decirse que se está en presencia de un riesgo calculado? Un riesgo es aceptable, cuando se mantienen en reserva fuerzas o acciones que posibilitan preservar a las propias fuerzas en el caso de un revés. Estas deberán normalmente ser las mínimas compatibles con el nivel de inteligencia que sobre el enemigo se posea, de manera de poder contar con la mayor cantidad de fuerzas disponibles para obtener la situación favorable buscada.
b. Desequilibrio del enemigo: El aspecto actúa como una suerte de
finalidad última a alcanzar en el empleo de la guerra de maniobras; pero antes de avanzar, es lícito aclarar lo que se entiende por "equilibrio" al hacer alusión a una fuerza militar. Una fuerza militar se encuentra en estado de equilibrio cuando puede desarrollar operaciones haciendo empleo del máximo de su potencial. Esto se logra mediante la acción de una serie de factores tales como adecuada relación entre el espacio y sus medios, seguridad en sus enlaces externos e internos, línea de comunicaciones confiable, apoyos externos a la fuerza eficientes. Cuando en cierta forma se logra afectar a alguno de los factores mencionados, la fuerza en cuestión comienza a perder aptitud para cumplir con su misión, y en la medida en que la afectación sea mayor, alcanzará un estado de "desequilibrio", en cuyo caso perderá toda relevancia militar. Este artículo sostiene que la búsqueda de ese estado de desequilibrio en el enemigo es la manera en que realmente se concreta la guerra de
maniobras. Se puede aplicar el concepto a una Gran Unidad de Batalla (GUB) que opera en territorio enemigo, y que merced a la continuidad de su avance ha extendido sus líneas de comunicaciones con la retaguardia; lo que seguramente traerá aparejado una mayor dificultad para el sostenimiento de sus propias operaciones. Si el enemigo de esa GUB mediante la aplicación de diferentes operaciones lograra cortar esa línea de comunicaciones, la fuerza de esa GUB tendería naturalmente a tornarse irrelevante en la medida en que la situación continuara en el tiempo, quedando en la práctica derrotada sin la necesidad de haberse librado previamente una acción militar directa contra ella, evitando de este modo haber obtenido un costo más alto en vidas, tiempo y materiales. Este es el caso citado de los ejércitos egipcios cuyas líneas de comunicaciones fueran cortadas por la decidida acción israelí.
En síntesis, se trata de derrotar al enemigo sin desarrollar una acción militar directa. A esta altura, el lector podrá cuestionarse acerca de la forma de lograr este efecto en una fuerza enemiga, es por ello que se desarrolla a continuación una referencia a los aspectos imprescindibles para su logro:
a. Exploración e inteligencia: es sabida la íntima relación existente entre estos dos términos. El primero, como un procedimiento de reunión que permite mantener "alimentado" al ciclo de producción de inteligencia, y el segundo como campo de la conducción que posibilita reducir la normal incertidumbre que rodea a quien conduce operaciones militares. Sin embargo, para una aplicación del concepto de guerra de maniobras, el uso tradicional de dichos términos resulta inadecuado, dado que normalmente se emplea con el criterio de
detectar fuerzas enemigas para luego destruirlas por medio de la aplicación de algún tipo de operación, y como se expresara anteriormente, el punto del enfoque de este artículo es diferente, ya que apunta al desequilibrio del enemigo. Desde este punto de vista, la exploración e inteligencia deberían ser empleadas para poder concretar dos aspectos clave:
1)
El "lugar" desde donde se puede desequilibrar al enemigo: este probablemente sea un aspecto sustantivo para todo el concepto de guerra de maniobras, ya que posibilitará dirigir a las fuerzas al lugar donde sea posible crear el desequilibrio en el enemigo. El concepto no debe necesariamente ser asociado con un espacio físico, ya que el "lugar" podrá materializarse en la forma de una acción llevada a cabo por medios con diferentes características, como por ejemplo, algún procedimiento de guerra electrónica que cause tal conmoción en el enemigo que torne irrelevante a sus fuerzas.
2)
El "lugar" por donde es posible desplazar fuerzas sin combatir con el enemigo: este aspecto, sirve a los fines de que la fuerza pueda desplazarse evitando, lo máximo posible, la acción del enemigo, de manera de arribar al lugar elegido para accionar con el menor desgaste. Normalmente, cuando la inteligencia con que se cuenta es muy buena, de antemano las propias fuerzas podrán conocer por dónde deberán de trasladarse, pero cuando el caso no permite disponer de un conocimiento profundo sobre la ubicación del enemigo, será una enérgica exploración la que provea la llave para conocer el camino a seguir. Esa exploración deberá estar apoyada no solamente en lo que puedan realizar las unidades terrestres especialmente capacitadas para tal misión, sino que dependerá del accionar de otras, tales como la aviación de ejército,
[6]
A nuestro criterio existen tres libros básicos para aproximarnos al estilo de conducción de Rommel, en primer lugar los escritos por el Grl Desmond Young y Sir Basil Lidell Hart (ambos escritos bajo el título "Rommel"). El primero sobre la base de un estudio del autor, quien fuera prisionero de guerra del mismísimo Rommel; y el segundo sobre la base de estudio de la correspondencia de Rommel a su esposa y la propia investigación de ese gran pensador militar que fuera Lidell Hart. Finalmente el libro "El rastro del Zorro" de John Irving, fruto de un más reciente estudio de documentos y entrevistas que posibilitan un conocimiento aún más profundo de la personalidad de este gran conductor militar.
la fuerza aérea táctica y también las fracciones de exploración de las unidades tácticas.
En este punto se considera relevante introducir un ejemplo de la segunda guerra mundial que se considera apropiado para comprender la forma en que operan exploración e inteligencia. El Grl Rommel
[6], al comando de la VIIma Div Bl se destacó durante la campaña de Francia por la forma en que condujo su Gran Unidad de Combate (GUC). En efecto, desde el momento en que la misma se empeñara, buscó alcanzar un punto en el Canal de La Mancha, y a ese objetivo dirigió sus acciones, eludiendo toda fuerza enemiga que lo distrajera de su meta, alcanzándola en muy escaso tiempo. El lector podrá criticar, y muchos contemporáneos lo hicieron, la extensión de la línea de comunicaciones y el riesgo que esto imponía para la fuerza que así actuaba, de recibir desde sus flancos tan extendidos acciones que en definitiva la aislarían y conducirían a una segura derrota. Sin embargo, ello no ocurrió, y precisamente por la aplicación de los conceptos antes mencionados de la guerra de maniobras; así una GUC Bl, operando con rapidez (se la conoció como la "división fantasma") y aprovechando las ventajas que otorgan la exploración e inteligencia para eludir fuerzas enemigas que la pudieran apartar de su objetivo, lo alcanzó con escasas bajas y contribuyendo a crear el desequilibrio en el enemigo.
b. Afectar simultáneamente al enemigo: este concepto parte de la premisa que en la medida en que el sistema decisional del enemigo se vea sometido a varias acciones eficaces y simultáneas propias, deberá resignarse a un esfuerzo mucho mayor para decidir, y que cuando esas acciones se prolonguen en el tiempo, la posibilidad de que el enemigo colapse o desequilibre serán cada vez mayores. Se pide al lector que imagine a una fuerza que mientras realiza una defensa de un sector asignado, deba hacer frente a un panorama como el que más abajo se detalla:
- Acciones en la profundidad de su dispositivo que amenazan sus líneas de comunicaciones a retaguardia.
- Operaciones de guerra electrónica, especialmente CME, que afectan su capacidad de mantener el enlace con fracciones dependientes en determinadas bandas del espectro electromagnético.
- Ataques simultáneos sobre el escalón defensivo de primera línea y un flanco de la posición.
- Fuegos masivos de diferentes agencias, con especial énfasis sobre instalaciones logísticas y sectores ocupados por fuerzas en reserva.
Ante un cuadro de situación como el planteado,
que no es muy diferente del que las tropas terrestres del Ejército Argentino vivieron en Malvinas durante las acciones finales de junio de 1982, el comandante se verá muy probablemente enfrentado a una situación difícil de resolver, dado que no es la variedad de acontecimientos en el tiempo lo que afectará su capacidad de actuar, sino que el carácter simultáneo de las acciones será el que mayormente logrará crear en el comando, una sensación de imposibilidad de resolver en oportunidad las amenazas concurrentes, contribuyendo así a lograr el desequilibrio
que antes se mencionara. Si las acciones imaginadas se sucedieran en el tiempo sin el carácter simultáneo, el comando que las sufriera indudablemente se enfrentaría a una situación compleja, aunque ésta no lo llevaría al colapso, dado que contaría con un tiempo, aunque escaso, para dedicarse a hallar la mejor solución a cada una de las amenazas.
5. A MANERA DE CIERRE
A lo largo de este trabajo se ha intentado dar una idea de cómo comprender el concepto de guerra de maniobras y se expusieron ciertos aspectos considerados clave para su aplicación. Ya sobre el cierre, se pretende hacer hincapié en una cuestión relevante: la necesidad de un cambio de visión de la aplicación del poder militar para poder así emplear el concepto de guerra de maniobras. Específicamente se requiere cambiar la orientación del uso de la fuerza, trocar la búsqueda de la destrucción del enemigo por la de obtener una situación militar favorable sin necesidad de imponer la violencia. La destrucción del enemigo es, como ya se mencionara, una actividad excesivamente cara para ser llevada a la práctica, asimismo, posee, desde esta particular concepción, dos desventajas adicionales, la primera relacionada con la imposibilidad de obtener los recursos necesarios para contar con el instrumento militar capaz de hacer la guerra buscando destruir al enemigo que enfrente; y la segunda es de orden moral, ya que aún en el caso eventual de poder contar con los medios para accionar, resulta moralmente condenable provocar un impacto en la vida y hacienda de los ciudadanos cuando otras alternativas para obtener la victoria se ofrecen a un costo más aceptable.
Se atribuye a Federico el expresar
"...la audacia, la audacia, siempre la audacia", se propone fijar como axioma para las futuras acciones que se puedan realizar uno que exprese "...desequilibrar, desequilibrar, siempre desequilibrar" para que se empleen los medios de manera eficiente y con el máximo de posibilidades de alcanzar la victoria. Si los conceptos mencionados en este trabajo abren un debate sobre la forma en que se visualiza el empleo del siempre escaso recurso militar en la guerra, se habrán colmado las expectativas que se tuvieron al iniciarlo.
A 25 AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS:
HACIENDO FRENTE A LOS ESTEREOTIPOS
Tcnl VGM Guillermo Horacio Eduardo Lafferriere
El pasado 02 de abril se han cumplido 25 años desde el momento en que las tropas
argentinas iniciaron las operaciones militares que llevaron a la recuperación de las Islas
Malvinas y a su retención por parte del gobierno argentino, hasta el momento de la derrota,
sucedida el 14 de junio de 1982. Desde ese entonces y hasta ahora una cantidad de
estereotipos
1 han sido una constante cada vez que la guerra es comentada en nuestro medio;
así cuestiones tales como la falta de liderazgo de los oficiales, carencias alimentarias,
impericia militar, falta total de accionar conjunto de las FF.AA. y otros ítems han sido tomados
casi como cuestiones de fe; retroalimentadas a su vez por los analistas no profesionales,
quienes emplean estos mismos "dogmas" para efectuar sus análisis cada vez que el
calendario indica que deben referirse a la Guerra de las Malvinas.
Ante esta situación, consideramos que puede ser de interés, tomar los estereotipos
que a nuestro juicio resultan más comunes, y tratar de analizarlos a la luz de la más estricta
objetividad posible, de manera de obtener hechos que nos faciliten una mejor comprensión de
la campaña militar más importante desarrollada por la Argentina en el Siglo XX.
NO HUBO ACCIONAR CONJUNTO EN LA GUERRA DE MALVINAS
En todos los países, el accionar conjunto de sus respectivas FF.AA. ha presentado
siempre dificultades. Esto se debe no solamente a lo que a primera vista pueden parecer
excesos en celos profesionales, sino que se encuentra enraizada en las culturas que son
propias a organizaciones que se estructuran y preparan para hacer la guerra en un campo
específico de la misma; y que en ciertas cuestiones, poseen capacidades que, correctamente
conducidas, posibilitan al accionar con una o más FF.AA. crear la sinergia que hace muchas
veces la diferencia que lleva a la victoria en la batalla. La guerra de Malvinas por su parte, y
específicamente observando el accionar argentino, esta repleta de experiencias de accionar
conjunto. Vamos a detallar algunos:
1
La Real Academia Española de la Lengua define estereotipo como: Imagen o idea aceptada comúnmente por
un grupo o sociedad con carácter inmutable
(
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=estereotipo).
2
- La Operación Rosario, la toma de las Islas Malvinas, es en si misma una muestra de
accionar conjunto de las FF.AA.: la Armada, con representación de sus componentes (buques
de superficie, submarinos, infantes de marina), el Ejército y la Fuerza Aérea, desarrollaron
operaciones en la casi totalidad del espectro posible del accionar conjunto. Tropas del Ejército
desembarcaron con el apoyo de la Armada, y esas mismas tropas, posibilitaron a la Fuerza
Aérea operar el aeropuerto existente, para que los aviones de transporte descargaran a la
masa del entonces Regimiento de Infantería 25 en la Isla Soledad.
- La Armada facilitó a la Fuerza Aérea el empleo de sus destructores Tipo 42 (similares al
Shefield), para que los pilotos pudieran familiarizarse en todo lo relativo al ataque contra las
naves británicas; desarrollando intensas prácticas en el litoral marítimo continental.
- La Fuerza Aérea y la Armada coordinaron varias operaciones conjuntas contra distintos
blancos enemigos; como por ejemplo el ataque contra el Shefield, el no reconocido contra uno
de los portaviones enemigos, y una infinidad de otras acciones en que por ejemplo, los
medios de exploración de una de las fuerzas compartía con la otra la información obtenida.
- En la noche del 12 de junio, en horas de la madrugada, se hizo fuego con un misil Exocet
sobre la fragata Glamorgan
2, que se encontraba próxima al sector Este del aeropuerto. La
acción en si misma fue una demostración plena de "conjuntez". El misil, operado por la
Armada, el cual había sido diseñado para ser disparado desde la plataforma que un buque de
guerra poseía, fue transportado a Malvinas en un avión de la Fuerza Aérea, y se empleó para
apoyar el dispositivo de lanzamiento, un camión Unimog del Ejército. Asimismo, para el tiro,
se usaron los datos que aportara un radar Rasit del Ejército
3.
- En la zona del aeropuerto, donde el autor de este trabajo prestó servicios, estaban
estacionados, dando protección al aeropuerto, la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea
del Ejército, junto con elementos de menor magnitud pero importantes de la Armada y la
Fuerza Aérea. Todos ellos coordinaron sus actividades, y se mostraron sumamente eficientes
en su misión, toda vez que el componente aéreo enemigo resultó incapaz de impedir la
operación casi diaria de la pista.
2
El impacto causó 13 muertos y 14 heridos, así como severos daños en el sector de popa de la nave,
especialmente en la Santa Bárbara del buque, que sufrió un importante ingreso de agua de mar. Ver
http://www.hmsglamorgan.co.uk/html/diary_of_events.html
3
Esa madrugada me encontraba de guardia en la zona de posiciones de la Ca I "A" del RI 25 en el sector norte
del aeropuerto, y pude tanto escuchar como ver el lanzamiento de ese Exocet. Algunos días antes, había
llamado mi atención el extraño lanzador montado en un camión Unimog. No imaginaba que ese sistema iba a ser
operativo.
3
- En el monte Low, ubicado a pocos kilómetros al norte del aeropuerto, el autor se encontraba
con una patrulla del RI 25 dando seguridad a un puesto de observación de la Fuerza Aérea, el
cual cubría por las vistas los sectores que el radar de Puerto Argentino no podía barrer. Con
el correr de los días, un radar de origen israelí fue colocado en la mencionada altura, operado
por personal de la Fuerza Aérea. El 01 de mayo, en horas de la tarde, con miembros de mi
patrulla, detectamos sobre la línea del horizonte a tres buques enemigos que navegaban en
dirección hacia el sector sur del aeropuerto. Munido de una brújula de campaña, sacaba
rumbos del blanco, los que eran pasados al Comando de las fuerzas terrestres en Puerto
Argentino. De allí, se derivaron a la Fuerza Aérea, la que dispuso de inmediato una acción
aérea sobre los buques antes mencionados; siendo éste el primer ataque aéreo que se
desarrollo sobre la flota enemiga, y del cual fueron testigos muchos de los que allí estuvimos
ese día
4. Este pequeño ejemplo, no fue el único, pues también se materializó actividad
conjunta en los ingenieros de la Infantería de Marina que concurrían habitualmente al sector
del aeropuerto a hacer detonar bombas enemigas no explotadas, así como fracciones de
ametralladoras pesadas de ese cuerpo naval prestando servicio con elementos de infantería
del Ejército. Estos sencillos ejemplos, ilustran que aún en niveles muy menores, existió la
posibilidad de realizar actividades conjuntas.
Los ejemplos antes citados, nos sirven para comprender que en Malvinas, no faltaron
acciones conjuntas. Las hubo, tanto de diversa importancia, como dirigidas a satisfacer
necesidades de distintos niveles de conducción. En mi particular opinión, son más que
destacables, teniendo en cuenta la circunstancia de FF.AA. que no tenían experiencia de
guerra relativamente reciente. Obviamente se debe avanzar y mucho más en todo lo que
hace a la actividad conjunta; especialmente en lo relativo al sostenimiento logístico de
operaciones, con atención marcada a los componentes con menor capacidad de transporte;
pero sin olvidar las cosas que bien se hicieron en las operaciones desarrolladas en Malvinas.
No tener en cuenta lo que se hizo bien, puede llevarnos a la errónea idea de que no
poseemos aptitud para operar al unísono entre las FF.AA., cuestión de la que, considero, los
ejemplos dados claramente expresan lo contrario. Para finalizar con este tema, me permito
recomendar la lectura del trabajo "ARGENTINE JOINTNESS AND THE MALVINAS" escrito
4
Posteriormente a ese ataque, con mi patrulla nos tiroteamos con un helicóptero de la Royal Navy que hasta
antes de la acción de la Fuerza Aérea Argentina, cubría misiones de observación al tiro de artillería que los
buques hacían sobre el aeropuerto de Puerto Argentino. Durante el ataque, el helicóptero buscó refugio al pie del
cerro donde nos encontrábamos, circunstancia que "aprovechamos" para dispararle.
4
por Robert Sheina
5 en la revista del Estado Mayor Conjunto de los EE.UU. El mismo se
refiere a las acciones conjuntas desarrolladas por nuestras FF.AA. en Malvinas, cuya lectura
podrá servir para corroborar lo anteriormente expresado.
LAS TROPAS DEL EJERCITO NO OFRECIERON RESISTENCIA AL
ENEMIGO
Este es uno de los estereotipos más arraigados en buena parte de la opinión pública, y
quizás sea en el que con mayor facilidad puede demostrarse la falacia que él mismo encierra.
Para analizar este estereotipo, hemos recurrido a la página que el Ministerio de Defensa
Británico posee, y más precisamente al sector que la misma dedica a la Guerra de Malvinas
6.
En esa página, y bajo el rótulo "Roll of Honour", figuran los nombres de la totalidad de los
caídos británicos en la guerra. De la lista, he puesto atención en aquellos que pertenecían
tanto al Ejército como a los Royal Marines, pero atendiendo con exclusividad a los que
sirvieron en elementos en contacto directo con el enemigo, es decir contra las tropas
argentinas. El número de hombres caídos es de 107. Ahora bien, tengamos en cuenta las
operaciones concretas de combate desarrolladas por los británicos desde el desembarco del
21 de mayo en San Carlos. Básicamente, las acciones más importantes se desarrollaron en
Goose Green y en lo que podemos denominar como la Batalla de Puerto Argentino,
desarrollada por el control de las estribaciones al Oeste de la capital del archipiélago. El
combate de Goose Green dura aproximadamente cuarenta y ocho horas, entre el 27 y el 29
de Mayo de 1982. Por su parte, la Batalla por Puerto Argentino, puede decirse que dura de
manera intermitente entre la noche del 11 de Junio y las primeras luces del 14 del mismo
mes. En total, observamos que se desarrollaron acciones de combate directo de carácter
intenso durante un total de cinco días aproximadamente. Dividiendo la cifra de muertos antes
especificada, que mencionamos era de 107 por los días de combate, nos da que
prácticamente en promedio caían muertos 21 soldados del Reino Unido por día, a los que
deben agregarse los heridos que toda acción militar trae aparejada. Cabe aquí que nos
preguntemos ¿Qué acción producía que esos hombres se constituyeran en bajas?. Y esto
debe ser respondido, toda vez que tanto la Fuerza Aérea como la Aviación Naval, no estaban
en condiciones de dar apoyo de fuego cercano a las tropas terrestres en Malvinas. Aspecto
5
SHEINA, Robert L. "ARGENTINE JOINTNESS AND THE MALVINAS" - Joint Forces Quadrenial - Summer 1994
- Pag 95 y subsiguientes.
6
http://www.raf.mod.uk/falklands/rollofhonour.html.
5
este que tiene su respuesta en el hecho de que el poco tiempo disponible que las aeronaves
propias tenían para operar sobre el archipiélago, era el mínimo como para alcanzar objetivos
navales de envergadura, pero absolutamente insuficiente para localizar un blanco tan difícil de
delimitar sobre el campo como es el que ofrecen las tropas diseminadas en operaciones de
combate
7. Ineludiblemente, esas bajas eran causadas por el accionar de las tropas terrestres
del Ejército Argentino y de la Infantería de Marina. Ahora bien, según cifras oficiales
británicas, la totalidad de muertos en la guerra fueron de 255. Esta cifra incluye a los que
cayeron tanto en tierra como en el mar o el aire. Veamos a continuación algunos datos
oficiales británicos de otras guerras
8:
Guerra Duración Muertos
Palestina
1945 - 1948
223
Corea
1950 - 1953
537
Malaya
1958 - 1961
525
Malvinas
01 May - 14 Jun 1982
255
Detengámonos ahora en el cuadro, y recordemos que de los 255 muertos hay 107 que
cayeron en acciones de combate contra las tropas terrestres argentinas. Muertes que se
producen en el tiempo que demandan las operaciones de combate directo en Malvinas.
Comparemos estas cifras con las que los británicos sufrieron en campañas tan duras como
las de Corea, enfrentando durante tres años a norcoreanos y chinos, y las que sufrieron en
tres años de lucha contra los insurgentes malayos. La sola comparación nos debe reafirmar lo
duro que resultó el combate para las tropas británicas. Esto en modo alguno significa que
todas las tropas terrestres argentinas combatieron bien, ni que no se hayan producido graves
errores en la disposición de tropas y en el planeamiento previo de las acciones a desarrollar.
7
Cabe aquí mencionar la acción de bombardeo llevada a cabo por dos Canberra MK-62 de la Fuerza Aérea
llevada a cabo sobre un presunto puesto de comando enemigo en la noche del 13 de Junio, donde ofrendara su
vida el Capitán Casado.
8
http://www.fuerzaaerea.mil.ar/conflicto/las_cifras.html.
6
Sin embargo, aún con esos aspectos ponderados, no puede dejar de concluirse que las
tropas argentinas enfrentaron al enemigo circunstancial y le ofrecieron pelea, en la medida de
sus posibilidades, haciendo, a mi juicio, un esfuerzo honroso de su tradición militar. Este
último aspecto nos lleva a enfrentar el siguiente estereotipo.
LOS SOLDADOS FUERON ABANDONADOS A SU SUERTE POR SUS
SUPERIORES
El presente es un estereotipo que bien podría ser rebatido empleando exclusivamente
la lógica. Invito al lector a imaginarse la situación que describiré a continuación, para lo cual
deberá trasladarse mentalmente a los días de las acciones terrestres en Malvinas, sean estos
los de Goose Green o la batalla de Puerto Argentino. Piense en miles de jóvenes conscriptos,
en muchos casos con escasa preparación militar previa, quienes son de buenas a primeras
abandonados a su suerte por todos sus superiores, es decir que quedan sin ninguna
referencia para ser conducidos en el combate. Esa masa de hombres, naturalmente hubiera
tendido a replegarse totalmente sobre la retaguardia, sin retener en modo alguno las
posiciones que ocupaban, y mucho menos es razonable que, obedeciendo a liderazgos
aparecidos ad hoc, desarrollaran masivamente acciones de combate contra el enemigo. Si
ese caso fuera es el que ocurrió en Malvinas, me permito preguntar al lector ¿Quién produjo
las bajas en las tropas británicas empeñadas en combate terrestre?. Además, si tal hubiera
sido la situación, ¿Por qué causa distintos autores, especialmente de habla inglesa, hacen
mención en sus trabajos sobre la Guerra de Malvinas a la dura resistencia que en muchos
lugares sufrieron las tropas británicas de parte de las fuerzas terrestres argentinas?
9.
Evidentemente, el presente estereotipo carece de razonabilidad. Sin embargo, el hecho de
9
David Aldea es un historiador militar australiano, prácticamente desconocido por el gran público argentino. Ha
escrito gran cantidad de trabajos sobre la guerra de Malvinas, caracterizándose los mismos por el nivel de detalle
de la información que emplea en ellos. Los siguientes, son cuatro artículos que dedicó a combates desarrollados
por los argentinos. Su lectura, por si sola sirve para refutar de cuajo el estereotipo del abandono masivo de los
soldados conscriptos. Asimismo, es de destacar, que los mismos figuran en el site www.britains-smallwars.com, el
cual está dedicado a todas las campañas efectuadas por las tropas británicas con posterioridad a la 2da Guerra
Mundial.
http://www.britains-smallwars.com/Falklands/David/Mount-Harriet.htm
http://www.britains-smallwars.com/Falklands/David/Longdon.htm
http://www.britains-smallwars.com/Falklands/David/Tumbledown.htm
http://www.britains-smallwars.com/Falklands/David/WirelessRidge.htm
.
7
que carezca de sentido, no significa en modo alguno que no pudieran haberse cometido
hechos que puedan estar comprendidos en algunos de los delitos que el propio Código de
Justicia Militar contempla. Los mismos, dignos de castigo si fueran comprobados, en modo
alguno pudieron ser generalizados, ya que como ha sido expresado con anterioridad, de
haberse concretado tal situación la campaña terrestre británica en Malvinas debió haber
hecho sufrir un número de bajas sensiblemente inferior al que oficialmente aceptan.
Creemos por otra parte que una falencia importante, que hace a la cohesión de las
tropas, especialmente a las de menor nivel, aquellas que en definitiva llevan el peso del
combate en contacto directo con el enemigo
10, se hizo evidente en la Guerra de Malvinas. Y
nos referimos a la falta que el Ejército Argentino tenía en ese tiempo de un cuadro de
suboficiales dispuesto a ejercer con amplitud la iniciativa en el campo de combate. Esto no
significa una crítica negativa al valor bajo fuego de los mismos, a lo que intento referirme, es
que la cultura organizacional de la fuerza de aquellos tiempos no priorizaba el ejercicio
responsable de la iniciativa por parte de los suboficiales, haciendo de su accionar más propio
del de auxiliares de los oficiales en la conducción que la de líderes que tenían
responsabilidades específicas de mando sobre sus propias organizaciones
11. Por el contrario,
el Ejército Británico ha tenido un enfoque muy diferente a esta cuestión, más notable quizás
desde el fin de la 2da Guerra Mundial, en que la propia naturaleza de los conflictos donde
ellos participaron, luchas coloniales en su mayoría, hacían del empleo de las fracciones
menores un punto importante de su desempeño táctico; y son precisamente esas fracciones
las que se encuentran al mando de suboficiales. En años posteriores a la Guerra de Malvinas,
nuestro propio Ejército ha comenzado a comprender el tema, e inició un proceso de
jerarquización de las funciones de los suboficiales. Este camino no ha finalizado aún, y es
mucho lo que hay que avanzar todavía, especialmente por parte del Cuerpo de Oficiales, que
10
Tan importante son estas fracciones, que los propios EE.UU. durante el desarrollo de la 2da Guerra Mundial,
designaron un equipo de estudio para evaluar el comportamiento de las tropas de primera línea en el combate.
Ese estudio, un verdadero clásico, se denomina MEN AGAINST FIRE, siendo su autor el Grl S.L.A. MARSHALL,
Ediatorial Byrrd Enterprises Inc; siendo su primera edición del año 1947. Quizás el aspecto detectados más
notable es que la masa de los soldados tienden a no disparar sobre sus enemigos, ya que sienten muy arraigado
el "tabú" de matar otro ser humano. Más tarde en el año 2003, John Whiteclay CHAMBERS, publicó un análisis
del libro de Marshall, que critica algunos de sus enfoques, básicamente la manera en que la información fue
obtenida para el libro. Ese trabajo fue publicado por PARAMETERS, en la edición Autumn 2003, páginas 113 y
subsiguientes.
11
En mi artículo EL CRITERIO CERO DEFECTO, publicado por la Revista EJERCITO del Ejército de Tierra
Español, me he referido en profundidad a la cuestión de la no tolerancia a errores, aspecto que creo se encuentra
en el núcleo del problema organizacional que impidió al Ejército contar con un cuadro de suboficiales dispuesto a
tomar iniciativas relevantes durante la Guerra de Malvinas.
8
debe delegar mayores responsabilidades en los suboficiales
12. Asimismo, la más alta
conducción del Ejército de ese entonces decidió enviar a combatir junto a soldados que
poseían cierto nivel de instrucción (Clase 1962) a los de la Clase 1963, los que apenas
habían recibido una instrucción militar básica. Tal tuvo su contraparte en el personal de
Cuadros, ya que se hizo egresar antes de tiempo a los Aspirantes a suboficial es de las
Escuelas de Suboficiales y a los Cadetes de IVto año del Colegio Militar
13. Esa decisión,
estuvo sin lugar, movida más por el criterio de privilegiar la "cantidad" por sobre la "calidad".
Fue una determinación equivocada, pues creó mayores inconvenientes en los elementos de
combate, toda vez que es muy distinto el esfuerzo necesario para conducir hombres con
experiencia militar que aquel que se necesita para obtener rendimientos acordes de personas
prácticamente inexpertas.
A MODO DE CIERRE
Es más que conocida la frase militar que palabras más o menos expresa que "
quien
menos errores comete, gana las guerras
". Británicos y argentinos cometieron una gran
cantidad de errores, muchos de carácter político, otros alcanzan el nivel estratégico y
operativo y no pocos el táctico. Por igual sus soldados de todas las jerarquías enfrentaron los
padecimientos propios de toda guerra; el riesgo omnipresente de muerte o mutilación, los
padecimientos físicos (fatiga extrema, escaso sueño, dormir a la intemperie bajo severas
condiciones climáticas) y psíquicos. Un dato poco difundido entre nosotros, quizás porque
nuestra visión para analizar la guerra está muy influida por aspectos totalmente ajenos al
específico de la contienda, es el que indica que los veteranos de guerra británicos han sufrido
tantos suicidios como sus camaradas de armas argentinos. En efecto, ya en el año 2002, la
BBC informaba que se habían suicidado 264 hombres, recordemos la cifra de 255 muertos en
12
El señor Alejandro L. CORBACHO, académico de la Universidad del CEMA, ha publicado un excelente trabajo
sobre el desempeño de las tropas compuestas por conscriptos en Malvinas. El mismo puede accederse en la
siguiente dirección:
http://www.cema.edu.ar/publicaciones/download/documentos/271.pdf.
13
El autor de este trabajo es uno de aquellos cadetes...
9
combate
14. Según relatan los propios británicos, el estrés postraumático sería la causa de
tales suicidios
15.
Resulta evidente que los errores británicos o fueron menores o menos significativos,
que los que su contraparte argentina cometieron, y que la victoria fue alcanzada merced a la
tenacidad que sus tropas han hecho gala a lo largo de su dilatada historia militar. Por nuestra
parte, y más allá de las consideraciones políticas sobre la guerra, creemos que el análisis de
la Guerra de Malvinas (la primera de significación desarrollada por nuestras FF.AA. desde la
Guerra de la Triple Alianza), y más precisamente del desempeño de las tropas terrestres
argentinas en ella, merece una aproximación que se haga alejada de preconceptos, los que
seguramente serán ajenos a un criterio que quiera tener en la objetividad su mayor respaldo.
Quizás esa sea una deuda que tenemos para quienes en el terreno hicieron lo mejor que
pudieron en una situación harto complicada, y para aquellos que ya en la paz, no pudieron
soportar los efectos que la guerra ya lejana causó en sus almas.
LOS
APOYOS A LAS OPERACIONES TÀCTICAS
APOYO
DE FUEGO:
Es el que se efectúa mediante el empleo de medios de apoyo
de fuego terrestre, aéreo o naval, sobre blancos de superficie.
Su
finalidad será lograr los efectos de supresión, destrucción, neutralización,
aislamiento o iluminación de los blancos enemigos de superficie, a fin de facilitar
la maniobra de los elementos básicos de combate.
La participación de las armas pesadas de los elementos
básicos de combate y el accionar de toda otra agencia de fuego, transformarán
el campo de combate en una red de relaciones
entre sus alcances y sus efectos. Esta integración de esfuerzos
procurará el aprovechamiento pleno de las capacidades de cada una de las
unidades de apoyo de fuego.
En las Operaciones Ofensivas: Continuidad; ritmo sostenido;
necesidad de buscar rápidas penetraciones en la profundidad del dispositivo
defensivo enemigo, destacarán la exigencia de efectuar fuegos masivos, sorpresivos,
precisos y continuos en apoyo de la propia maniobra táctica.
Prever fuegos en apoyo de los elemento en contacto; dotar a
la reserva de adecuado apoyo de fuego en oportunidad de su empleo.
APOYO
DE INGENIEROS:
Se materializa a través del desarrollo de todas aquellas
funciones propias del arma. Deberá concretar las siguientes finalidades:
-
Contribuir a facilitar la libertad de maniobra
de las propias fuerzas (Apoyo a la movilidad).
-
Limitar la maniobra enemiga (Apoyo a la contra
movilidad)
-
Mejorar las posibilidades de supervivencia de
las propias fuerzas. (Apoyo a la protección de personal y medios).
-
Se caracteriza por la especificidad y el alto
rendimiento.
-
La ejecución normalmente será descentralizada
por la amplitud de los espacios, y la cantidad y magnitud de los trabajos a
desarrollar.
APOYO
DE COMUNICACIONES:
La exigencia básica para un sistema de comunicaciones de
nivel táctico será posibilitar el intercambio de información de combate y
órdenes en forma rápida, confiable y segura, dentro y entre los distintos
escalones de comando.
Dicho sistema deberá estar en capacidad para reencauzar el
tráfico eludiendo facilidades destruidas, diligenciar un gran volumen de
tráfico, y facilitar la permanente utilización del mismo a las unidades y sistemas
de armas que cambien frecuentemente de desplazamiento.
APOYO
DE INTELIGENCIA TÀCTICA:
Esta dirigido a obtener un adecuado conocimiento de las
capacidades y debilidades del enemigo real y del ambiente geográfico de
interés, necesario para la conducción de los niveles táctico superior e
inferior.
Su finalidad será la de servir a la conducción, con el
objeto de asegurar sólidas bases para apoyar las resoluciones del Cte o J y
evitar la sorpresa.
En el desarrollo de las operaciones, la incertidumbre sobre
el enemigo será normal, no permitiendo obtener, normalmente, un cuadro completo
y exacto sobre èl, sin embargo será fundamental obtener el conocimiento màs
detallado posible del AG de la ZI, en particular el terreno y las CM.
APOYO
DE AVIACIÒN DE EJÉRCITO:
La aviación de Ejército apoyará a los medios del IMT
proporcionándoles:
-
Aeromovilidad.
-
Apoyo de fuego.
-
Defensa aérea.
-
Defensa antitanque.
-
Exploración y reconocimiento.
-
Observación.
-
Vigilancia aérea.
-
Comando, control, comunicaciones e inteligencia.
-
Apoyo de GE.
-
Aeroabastecimiento y aeroevacuaciones de
emergencia.
-
Su empleo se potencia en : En grandes espacios;
con poca densidad de tropas; o cuando se deba operar con flancos libres,
retaguardias expuestas; en zona no totalmente bajo el propio control.
APOYO
DE LOS SERVICIOS PARA APOYO DE COMBATE:
Son los que proporcionan los servicios / especialidades a
fin de lograr y mantener la aptitud combativa de las tropas. Consiste en la
ejecución de las funciones de personal , logística y asuntos territoriales y
será una responsabilidad de comando, ejercido por todos los niveles de
conducción que dispongan de medios de servicios para apoyo de combate. Se
relacionan íntimamente con la conducción de las operaciones.
APOYO
AEROTÀCTICO:
El apoyo que realiza la FAèrea a las operaciones terrestres
se denomina genéricamente, apoyo aéreo.
Las tareas que comprende este tipo de apoyo son:
-
Apoyo de fuego aéreo cercano.
-
Interdicción aérea táctica.
-
Cobertura aérea defensiva sobre Fuerzas
terrestres propias.
-
Transporte aéreo operativo.
-
Exploración y reconocimiento aéreo.
TENER EN CUENTA LA SIGUIENTE CLASIFICACIÒN:
OPERACIONES
TÀCTICAS CARÀCTERIZADAS POR LOS MEDIOS QUE INTERVIENEN EN SU EJECUCIÒN
-
Operaciones
aerotransportadas. De naturaleza conjunta que comprende el embarque, transporte aéreo con los
medios orgánicos de la FAèrea, lanzamiento y/o desembarco en una zona
determinada, de fuerzas de combate y su
apoyo logístico, para el cumplimiento de una misión la cual constituye el
objetivo básico de este tipo de operación.
-
Operaciones
Aeromóviles: La aeromovilidad es la capacidad de las fuerzas terrestres
para ejecutar operaciones de combate, poyo de combate y de servicios para apoyo
de combate, empleando medios orgánicos a través de la tercera dimensión.
-
Esta capacidad permitirá modificar rápidamente
la relación de fuerzas en una zona determinada, favoreciendo la obtención de la
sorpresa y produciendo efectos significativos en apoyo de otras operaciones.
-
Las operaciones aeromóviles son operaciones de naturaleza
específica en la que los medios aéreos del ejército, se emplean para potenciar
el ritmo y el alcance de las operaciones terrestres, ampliando las capacidades
de los medios del IMT.
-
Dichas operaciones comprenden las operaciones de
asalto aéreo y las operaciones de apoyo aeromóvil.
-
Operaciones
Anfibias: Es un ataque lanzado desde el mar, por fuerzas navales y de
desembarco, sobre objetivos terrestres en una costa hostil. Normalmente
requerirá una amplia participación de medios aéreos y estará caracterizada por
esfuerzos estrechamente integrados de fuerzas organizadas, equipadas e
instruidas para el cumplimiento de distintas misiones de combate.
OPERACIONES
TÀCTICAS CARACTERIZADAS EN SU EJECUCIÒN POR EL AGP
-
Montaña.
-
Monte
-
Zonas desérticas
-
Zona de malezal abundantes cursos de agua y
bañados.
-
Zonas frías.
OPERACIONES
TÀCTICAS QUE CARACTERIZAS SU EJECUCIÒN POR SITUACIONES PARTICULARES
-
Localidades.
-
Áreas fortificadas
-
Cursos de agua
-
Defensa de Costas
-
Ambiente QBN
HOJA AVANZADA SOBRE
CONCEPTOS RECTORES DE LA MATERIA TÀCTICA III Y LA TÈCNICA DE RESOLUCIÓN DE
PROBLEMAS A EJERCITAR EN EL CORRIENTE AÑO.
CONTENIDO
DEL TEMA:
Elementos de Combate. Son aquellos que se
distinguen por su capacidad para entablar combate con el enemigo, empleando en
forma relacionada, la maniobra y el fuego. Los elementos de combate serán,
normalmente, equipos de armas combinadas, cuya expresión orgánica, por
excelencia es la GUC
CONCEPTOS RECTORES: Principios
para conducir las operaciones.
Voluntad de vencer: Disposición para empeñar
todos los recursos disponibles en la búsqueda del éxito.
Objetivo: Constituirá el
propósito o finalidad que se persigue alcanzar.
Ofensiva: Disposición para
actuar contra el enemigo, buscando destruirlo o capturarlo, en toda
circunstancia, aún en la inferioridad.
Maniobra: Ejecución de un
conjunto de actividades, principalmente desplazamientos, mediante los cuales se
buscará colocar en una situación ventajosa a las propias tropas frente al
enemigo.
Masa: La aplicación de un
mayor poder de combate relativo en el momento y lugar apropiados, para obtener
resultados decisivos.
Economía de fuerza: Dosificar
cuidadosamente el poder de combate disponible, de modo de asegurar los medios
suficientes en el lugar decisivo, y los mínimos necesarios en las tareas de
esfuerzos secundarios.
Unidad de Comando: Conferir, a un
único comandante, toda la autoridad necesaria para asegurar la unidad de
esfuerzos en el empleo coordinado de los medios disponibles.
Sorpresa: Actuar contra el
enemigo en el momento, lugar, formas y / o con medios inesperados. No es
esencial que el enemigo sea tomado de improviso, sino que este no tenga el
tiempo suficiente para reaccionar eficazmente.
Seguridad: Resulta de la
adopción de un conjunto de medidas destinadas a prevenir la sorpresa, preservar
la libertad de acción y negar al enemigo información sobre las propias fuerzas.
Simplicidad: Consiste en evitar
todo aquello que resulte complicado y superfluo, tanto en la concepción como en
la ejecución de las operaciones, de modo tal que se reduzcan los riesgos de
desentendimiento y confusión propios del combate.
Libertad de Acción: Facultad de aplicar
el poder de combate disponible según la propia intención, sin que el enemigo,
por sus medios o por efecto de su conducción, pueda impedir que así suceda. Es
consecuencia de la aplicación correcta de los demás principios.
Preceptos
básicos que rigen la conducción de la Batalla:
Iniciativa: Cualidad que
permite anticiparse inteligentemente a los hechos e implica la puesta en
práctica del espíritu ofensivo.
Velocidad: Es la habilidad
para actuar más rápidamente que el enemigo: Constituye un requisito para
obtener y mantener la iniciativa. (Concentración sobre los puntos débiles y
vulnerabilidades del enemigo; Información incompleta / oportunidad para actuar;
desarrollo mental y físico).
Profundidad: Es la extensión de
las operaciones en tiempo y espacio, con los medios disponibles.
El
comandante obtendrá profundidad, haciendo un uso adecuado del espacio necesario
para maniobrar eficazmente y un empleo racional del tiempo disponible para
planear, preparar y ejecutar las operaciones previstas.
En
los niveles de táctica superior y mayores, el comandante deberá accionar con
medios aéreos y conducir operaciones especiales sobre fuerzas, instalaciones y
sistemas de comunicaciones.
En
el nivel táctico inferior, se ejecutarán fuegos y otras acciones sobre los
flancos y la retaguardia de la fuerza enemigo y sus escalones de apoyo.
Se
reducirá, así, su libertad de acción y capacidad de resistencia, alterando sus
planes y coordinación general.
La
profundidad en las operaciones proporcionará, en síntesis, libertad de acción,
al permitir aislar el campo de combate, mediante la incidencia sobre aquellas
capacidades del enemigo que puedan poner en peligro las operaciones en
desarrollo.
Sincronización: Resultante de una
minuciosa coordinación en el empleo de los medios en tiempo, espacio y
finalidad para concentrar mayor poder de combate relativo en el lugar decisivo.
La sincronización permite la convergencia de la maniobra, el fuego y otras
actividades de combate en el momento y lugar deseados.
El Combate: Es la acción
violenta entre dos fuerzas militares de relativa magnitud, por la cual al menos
una de ellas, busca modificar la situación táctica existente. Sus resultados
pueden o no ser decisivos. Se considerarán decisivos cuando, dentro del nivel
de conducción en el que se opere, logre efectos de una importancia tal, que
ellos puedan influir sensiblemente en los niveles de conducción superiores.
ALGO
MÀS SOBRE MANIOBRA:
Las
operaciones militares que presupongan el enfrentamiento directo entre dos
fuerzas, estarán caracterizadas, en el nivel táctico, por dos momentos básicos:
la maniobra previa y el
combate subsiguiente. A su vez la maniobra y el combate que componen una operación podrán
desdoblarse en maniobras y combates, llevados a cabo por los niveles
dependientes.
Tanto
en la maniobra,
conceptualizada como movimiento para obtener una posición
relativa ventajosa para la aplicación del propio poder de combate, como en el combate que materializa
la aplicación de ese poder, participan, en mayor o menor medida y con
diferentes funciones los distintos medios del IMT.
No
obstante, existirán elementos que durante el combate cumplirán una serie de
funciones asociadas, para las cuales se encuentran especialmente capacitados.
Tal
grupo de de funciones constituyen la actividad básica denominada Combate en contacto directo. A través
de ella, se concretan los propósitos básicos de las operaciones de combate que
a nivel táctico se pueden sintetizar en:
La
captura y/o destrucción del enemigo.
La
conquista, ocupación y mantenimiento de un objetivo físico.
La
preservación de la propia fuerza.
PUNTO
DECISIVO: Es el elemento o sector del dispositivo enemigo cuya destrucción o
control por parte de las fuerzas propias permite desarticular / dislocar en
forma permanente el sistema de armas adversario.
DISPERSIÒN
CONTROLADA: Es la distribución de los medios en el espacio, que permite
maximizar la seguridad pasiva del conjunto, manteniendo la aptitud para reunir
los medios en oportunidad y en el espacio necesario para lograr el efecto
deseado.
FLEXIBILIDAD
TÀCTICA: Capacidad propia de un sistema de armas para afrontar lo imprevisto,
cambiar la dirección inicial y actuar según la intención del Cte.
CAPACIDAD
DE COMANDO Y CONTROL: Es la capacidad del Cte y/o Jefe para conducir sus medios
en la obtención del objetivo fijado.
El
Cdo y Con le debe permitir la libertad de acción, delegación de autoridad y
posibilidad de concentrar sus medios en el punto decisivo.
Estos
aspectos se ven influenciados por el control del espacio, el apoyo de fuego,
las comunicaciones, el apoyo logístico, la exploración y la inteligencia;
superado este limite se producirá el
dislocamiento del sistema.
RESOLUCIÒN DE
PROBLEMAS:
Concepto. La técnica de resolución de problemas es aquella por medio de la cual
el educador organiza el contenido del tema en forma de problema y orienta a los
educandos para que llegue a una solución.
El
problema, desde el punto de vista del educador, es un proyecto de acción que
orienta la tarea y le da significado, con el fin de promover la investigación
de los educandos.
Desde
el punto de vista del educando, es una situación a resolver, que no puede
solucionarse por el uso de conductas habituales.
Los
educandos, durante el proceso de aprendizaje, siguen las fases del método
científico: planteo y definición del problema, formulación de hipótesis,
verificación de conclusiones.
El proceso requiere el pensamiento reflexivo,
para llegar a una conclusión que pueda generalizarse en situaciones similares.
Esta
técnica puede adoptar la modalidad de enseñanza individual o para grupo de
educandos, según sea la forma en que éstos se organicen para trabajar.
Puede
aplicarse mediante el Estudio de casos (relato del hecho); guía de estudio;
guía de análisis u otras técnicas de enseñanza.
En
el corriente año, se empleará esta técnica para la resolución de situaciones
tácticas a plantear durante la ejecución de las Operaciones, en el Nivel de Conducción Táctica Inferior,
esto supone:
La
participación de GGUUC e inferiores; Menores espacios a emplear; Planeamiento
inmediato (operaciones en desarrollo), alcance limitado (normalmente no mayor a
una semana), se confecciona un plan táctico el cual puede ser oral o escrito;
En este nivel las fuerzas están capacitadas para librar el combate; El objetivo
en relación al nivel EO puede ser o no trascendente; El nivel de libertad de
acción será en función de la situación en particular.
El
cadete conoce que las Operaciones Tácticas se rigen por consideraciones básicas
que las caracterizan y distinguen. A través de diferentes técnicas de estudio y
su aplicación se dará respuesta o solución a las situaciones o problemas que se
planteen.
El
cadete deberá aplicar los conocimientos aprendidos en clases anteriores, en
todo aquello que se refiere a las Operaciones Tácticas Básicas, Complementarias
y Movimientos de Tropa y Descanso. A su vez adquirir habilidades y actitudes
que le permitan pensar críticamente, lograr independencia e iniciativa en el
aprendizaje y evaluar críticamente lo que otros piensan y hacen.
CONDUCCIÒN TACTICA
“Aquella que se
realiza en todos los niveles inferiores al de Cte de TO”
Analizar niveles
de Conducción Táctica. (Ver Cuadro).
“En la escala de
niveles de empleo del poder militar, la conducción táctica constituye el nivel más
bajo. Es el nivel de ejecución por excelencia e involucra el concepto de fuerza
aplicada. Lleva implícita la lucha de voluntades entre dos o más enemigos, y
consiste en la búsqueda permanente de la libertad de acción que permita
alcanzar los propios fines”.
Abordando el
concepto de la Táctica
A continuación se transcriben algunas definiciones de táctica,
que han sido empleadas en el transcurso de la historia militar:
“Es la ciencia que tiene por objeto hacer mover la tropa de la manera más
favorable al empleo de sus armas y según la naturaleza del terreno que es
teatro de la guerra” (Boujoin de Lavarenne).
“Es la
ciencia que permite discernir la manera de combinar y ordenar las maniobras de
las tropas, en la forma más aproximada para alcanzar el objetivo que se
propone”
“Es la
ciencia de la aplicación de las maniobras. Nada más sencillo y fácil de
concebir que la teoría, pero la práctica no se adquiere sin dificultades. Es necesario que el general esté
familiarizado con los medios previstos y calculados por los reglamentos; que el
golpe de ojo sepa juzgar el terreno, valuar las distancias; determinar con
claridad la dirección, apreciar los detalles y combinar el encadenamiento de
las circunstancias”
“Es el
arte de dirigir las tropas al combate y dentro de él” (Delbrück).
Observemos
que las citadas definiciones, refieren a la Táctica en el ámbito de la ciencia. Entendiendo
entonces como el ámbito del saber, del conocimiento, de la experiencia, de la
disciplina, de la teoría y de la técnica.
En una
palabra, lo que se persigue es comprender que la Táctica no constituye la
mera lectura y repetición de los contenidos doctrinarios. Surge entonces la
pregunta… ¿Cómo debo comprender / concebir a la Táctica ?
Incursionemos
como un ARTE:
“Es el ARTE de emplear los medios / fuerzas disponibles para lograr un
efecto deseado ante una situación de conflicto dada “.
a. Porque es ARTE?
- Porque la Táctica efectiva reposa en la “ mente “ del
Conductor ( el Intelecto ), en el “ corazón “ ( la Pasión ), y en el “
espíritu combativo “ ( el Coraje ).
-
Por ello, no existe una “solución táctica ideal “para todas las
situaciones que se presenten, solo hay “soluciones tácticas especificas “a la acción a realizar.
b. Como actúa el INTELECTO?
Resulta de combinar el estudio de la teoría, con las condiciones
humanas propias del Conductor: inteligencia, criterio, flexibilidad,
ejecutividad. Ello servirá para tener una mente crítica, analítica, y practica.
c. Como actúa la PASION ?
Surge del temperamento del hombre para enfrentar las distintas
situaciones que se le pueden presenta, basado en el equilibrio
emocional, la fortaleza de espíritu, y el convencimiento de la
causa a la cual se sirve.
Surge del temperamento del hombre para enfrentar las distintas
situaciones que se le pueden presenta, basado en el equilibrio
emocional, la fortaleza de espíritu, y el convencimiento de la
causa a la cual se sirve.
d. Como actúa el CORAJE?
En la personalidad del Comandante / Jefe actúan la fortaleza de
carácter, la firmeza y energía en su propósito, y en ser
tácticamente agresivo tanto en la concepción como en la
ejecución.
En la personalidad del Comandante / Jefe actúan la fortaleza de
carácter, la firmeza y energía en su propósito, y en ser
tácticamente agresivo tanto en la concepción como en la
ejecución.
Incursionemos por su
NATURALEZA:
“…arte de conducir los medios del poder de combate propios en
el campo de batalla o de combate, para lograr un efecto determinado,
concurrente con el vencer al enemigo, estando las tropas en presencia de aquél,
en una situación definida en el espacio y el tiempo”
Así concebida la táctica los factores que cobran importancia serán,
el poder de combate a enfrentarse, que concretan el acto táctico del choque
entre dos adversarios, y cómo influencian en él, el espacio/terreno en donde se lleva a cabo la acción, y el tiempo en que dichas acciones deben
llevarse a cabo.
Entendemos entonces
como Factores Tácticos a: el poder de
combate, el terreno y el tiempo.
Pero como la finalidad de la táctica es emplear los
medios en las mejores condiciones para batir al enemigo o evitar ser derrotado,
la energía que se aplica para el logro de este fin los denominamos; los elementos de la acción
táctica.
Tales elementos son; el fuego,
la maniobra y el choque. Que constituyen las
herramientas con que la táctica soluciona su problema, en cuya búsqueda debe
aplicarlos del modo que mejor puedan
alcanzar el resultado más decisivo, rápido y económico.
Desde este punto de vista –
y así lo prescribe nuestra doctrina – es el nivel de ejecución por excelencia e
involucra el concepto de fuerza aplicada.
En una palabra, es acción
por sobre todo.
¿Entonces cual de los tantos
conceptos/definiciones retenemos como válidos?
Con todos los que usted lea,
siempre que usted retenga que:
- La táctica nace y se hace en la mente del
conductor. En sus cualidades físicas, intelectuales y espirituales.
- Se vale de las herramientas que le proporcionan
los reglamentos
- Se alimenta de la historia militar
La táctica se vale de la Historia Militar
Esta aseveración surge como consecuencia que la doctrina
surge como experiencia de hechos de armas a los que se suma la idiosincrasia y las posibilidades
económicas de los estados.
Bueno es recordar las palabras del Grl (USA) JAMES MATTIS,
durante la guerra en Irak, cuando un miembro del cuerpo docente de la Universidad de la Defensa Nacional
envió una carta al General James Mattis, Comandante de la 1ª División del USMC
en la cual le solicitaba su opinión acerca de la importancia de la lectura de
la historia militar. Mattis respondió con un argumento elocuente a favor de
tomar tiempo para leer la historia, algo que debe ser puesto en las paredes de
todas nuestras escuelas militares: “Gracias
a mis lecturas, nunca he enfrentado a una situación en la cual me encuentre mal
preparado. No me da todas las respuestas, pero ilumina lo que a menudo es un
sendero oscuro en frente de nosotros.”
¿La historia vuelve a repetirse?,
definitivamente no. No existen hechos que se repitan, lo que ocurre que de la
lectura y análisis de los hechos ocurridos en el pasado nos permite comprender
los mismos, extraer experiencias y evolucionar en el pensamiento militar.
¿Porqué debo saber Táctica?
Ø Porque es la escencia de nuestra profesión. Así como al médico lo es la
anatomía como conocimiento básico.
Ø Porque nadie podrá maniobrar ni apoyar, sin un cabal conocimiento de los
conceptos tácticos. No se podría explicar en cada nivel como se ejecuta una
determinada operación táctica, para que recién luego se accione.
Ø Por la gran trascendencia
que adquieren las acciones en el menores niveles y que repercuten hasta el
nivel estratégico nacional (ejemplo soldados de EEUU en Irak)
Comentarios del Dr Jorge Ariel Vigo (Fuego y maniobra – Breve
historia del arte táctico. Ed 2005. Folgore Ediciones)
ü “El conocimiento de la genética
evolutiva de la táctica es en sí misma una de las armas esenciales de los
ejércitos. Un buen ejército no es definido así por su tecnología de armas, su
simple volumen, la mera sofisticación de procedimientos o la complejidad
científica de su potencia de destrucción. Teniendo en cuenta que ningún sistema
es mejor que su operador, un buen ejército es definido por la capacidad
intelectual, ética y moral de sus integrantes”
ü “El conocimiento es el arma esencial para
desarrollar un buen ejército, con estudio y preparación un ejército escaso de
recursos puede no sólo optimizar los pobres medios con los que cuenta, sino que
en caso de poder adquirir elementos mejores tendrá la capacidad para poder
emplearlos con éxito. La falange, la legión, el caballero, los tercios, los
arcabuces, el cañón, el tanque, el avión y los misiles no producen victorias
por sí mismos, son los hombres que los emplean con inteligencia los que las
obtienen.”
ü “No existe una solución táctica ideal a
todas las situaciones, sólo hay soluciones tácticas específicas a la acción a
realizar”
ü
“Clausewitz enseña que no hay reglas
ni recetas para las acciones militares, que hay principios generales que
conforman una teoría del fenómeno militar. Esa “...teoría no puede equipar la
mente con fórmulas para resolver problemas...pero puede darle a la mente la
visión de la masa del fenómeno y sus interrelaciones, otorgándole libertad para
elevarse al reino de la acción...”. El conocimiento de la teoría sirve entonces
para preparar la mente crítica, analítica y práctica dándole la capacidad de
resolver problemas reales circunstanciados. Esa capacidad sólo puede obtenerse con el estudio y la preparación
intelectual”
ü “La
táctica efectiva reposa en la mente del conductor, que deberá cultivar y
profundizar sus conocimientos si quiere alcanzar la victoria”
¿Debo conocer la doctrina? Desde luego. Le repito, son las
herramientas que tendrá para poder “producir táctica”. Nada podrá cambiar,
juzgar ni crear, si no dispone de afiatados conocimientos doctrinarios.
Táctica: Conjunto de principios y normas que rige la
conducción de las Operaciones Miliares / Táctica.
“La táctica resulta
eminentemente aplicativa y coyuntural. Su conductor debe tener sentido de la
situación, y de la oportunidad, rapidez para apreciarla, templanza y astucia;
todas estas, disposiciones particularmente operativas.
La figura del
Comandante (jefe) en el nivel táctico será factor de decisión. Este deberá,
normalmente, resolver en la crisis, inmerso en ella, con limitadas previsiones
y sin perder la idea de conjunto. Ello lo obligará a mantener una máxima
flexibilidad de adaptación sin peder la unidad de concepción.”


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