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RELATOS HISTORICOS ESTUDIO DE CASOS

MALVINAS: RELATOS DE SOLDADOS(1)EL COMBATE EN LOS MONTES HARRIET Y DOS HERMANAS Por el Capitán de Infantería D JORGE RUBEN FARINELLA (2)


07 de Junio, por la noche, se detectó un intento de desembarco al Sur de la posición; a la mañana siguiente, pudo comprobarse que cinco o más embarcaciones de distinto porte se desplazaban en dirección a FITZ ROY.

Nuestra Fuerza Aérea las atacó con éxito; no obstante los severos daños causados, esa noche el enemigo cubrió la operación de desembarco y a las 2200 horas se lanzó contra el frente de la Compañía "B" (Monte HARRIET). lE Las fracciones más adelantadas alertaron sobre la aproximación del enemigo. El centro de gravedad del ataque estaba dirigido sobre el flanco derecho de la subunidad, en el sector ocupado por la sección del Subteniente GIMENEZ CORBALAN.

Este ordenó iluminar el campo y desató sus fuegos sobre el enemigo; la Compañía utilizó sus morteros de 81 mm continuando con la iluminación del terreno y batiendo de inmediato la zona.
El combate se generalizó, y desde las alturas del Puesto de Comando se abrió fuego con las ametralladoras 12,7 mm.
La sección del Subteniente LLAMBIAS cruzaba sus fuegos desde el Cerro DOS HERMANAS Sur. El combate se desarrolló a las más cortas distancias y se obligó al enemigo a replegarse, llevándose sus muertos y heridos, y abandonando numeroso material y armamento.

El saldo de esa incursión nocturna inglesa dejó varios muertos y heridos en nuestra propia tropa. Los únicos medios de evacuación que actuaron en primera línea eran los implementados por la Unidad; esa noche se evacuaron a PUERTO ARGENTINO más de 20 heridos. Ya se comía exclusivamente con raciones de combate, dado los inconvenientes que existían, tanto para llegar con las cocinas como para subir con la comida a los cerros, donde se encontraban las posiciones.

Durante los días 09 y 10 de Junio, los británicos aumentaron la intensidad de sus fuegos. Algunos hombres murieron en sus posiciones ante impactos directos de la artillería. El día 11, aproximadamente a las 2300 horas, el Jefe de Sección recibió de su servicio de seguridad, la novedad de que el enemigo avanzaba por retaguardia y se encontraba a tiro de pistola. Se observaba que este enemigo era muy superior en efectivos.
La sección estaba anulada para el cumplimiento de su misión y el combate se generalizó. En la reconstrucción de esta circunstancia el Jefe de Sección narra que inició el fuego contra los ingleses que se encontraban a muy pocos metros de su Puesto de Comando; nervioso y algo confundido vació el primer cargador y, producido el tercer disparo del segundo, se le trabó el arma. La explosión de un cohete a la altura de su cabeza lo arrojó herido y aturdido, contra unos cajones; había perdido su pistola y se encontraba enceguecido por la misma explosión.
Cuando pudo reanimarse y recobrar la visión, logró arrojar sus granadas sobre los ingleses que se encontraban a su alcance, poniéndolos fuera de Combate. Un par de británicos que avanzaban abriéndole fuego con sus fusiles, lograron darle con dos proyectiles en una de sus piernas. Combatiendo, algunos hombres se replegaban hacia el Puesto de Comando del Regimiento, mientras que otros estaban heridos o eran tomados prisioneros. Suerte similar corría el tren de combate que se encontraba a 50 metros de la Sección de Morteros Pesados.
En el Puesto Comando del Regimiento, el enemigo había avanzado por la ladera Sur del Monte; su artillería naval alumbraba todo el campo de combate y la de campaña inició su fuego con precisión. Toda la posición se encontraba en una tenaz resistencia, la cual, por momentos, parecía que frenaba al enemigo; éste se notaba que era muy numeroso y que continuaba su avance con un abundante empleo de cohetes y ametralladoras.
La presión del ataque era muy fuerte y obligó a replegarse a una nueva posición; los británicos estaban a menos de 50 metros y el ataque desde la retaguardia progresaba. El Teniente Primero ECHEVERRIA, al mando de un Grupo, frenaba el avance por una de las avenidas de aproximación ubicadas en las laderas, pero fue desbordado y rodeado hasta caer gravemente herido por cinco impactos de fusil en el cuerpo; en tanto, el Suboficial y el soldado que estaban próximos no obedecieron la orden de abandonarlo y lo protegieron hasta que cayeron prisioneros.
El enemigo intimó rendición por tercera vez; en el Puesto de Comando se quemaban las claves y se rompían los equipos de comunicaciones. Ya no era posible retroceder más; la posición había quedado encerrada en una herradura. El Jefe de Regimiento trasladó su Puesto de Comando al del Jefe de la Compañía "B". En la zona, continuó la lucha con toda violencia; la defensa había sido completamente desarticulada y se resistía por pequeños grupos. La resistencia comenzó a disminuir a medida que estos grupos se iban quedando sin munición. Por último, luego de más de ocho horas de combate cercano, el más antiguo en el lugar rindió lo que quedaba del Puesto de Comando.

La Compañía "B", aferrada por el fuego y con el enemigo por el frente, rodeada por sus flancos y retaguardia y con menos de un 50 por ciento de sus efectivos, debió rendirse; no obstante, la sección del Subteniente GIMENEZ CORBALAN logró romper el cerco, y a través del campo minado que la posición tenía a su retaguardia, se dirigió en dirección a PUERTO ARGENTINO. Su Jefe de Sección, que estaba a la cabeza, quedó fuera de combate al pisar y detonar una mina. Monte HARRIET había caído, definitivamente, en manos del enemigo.
Su defensa estuvo a cargo de, aproximadamente, 390 hombres y fue atacada por un enemigo que poseía una superioridad de cuatro a uno. Viene al caso recordar una de las apreciaciones del enemigo hechas a posteriori del conflicto: "...Sin embargo, el avance por las laderas del Monte HARRIET fue un asunto lento y cruento. Durante un par de horas parecía que todo iba a salir mal.
Azorados en las laderas por los intensos fuegos de ametralladoras y tiradores emboscados, avanzaban lentamente y a duras penas. Vi caer á varios hombres heridos de bala y a otros les alcanzó la metralla de la continua cortina de fuego que disparaban a distancia. Los hombres que teníamos enfrente no iban a ceder si no era tras una lucha encarnizada" (3).

MONTE DOS HERMANAS La Compañía "C" (movilizada) ocupaba DOS HERMANAS Norte y DOS HERMANAS Sur. De estos dos montes gemelos, casi al final de la pendiente descendente, tenían sus posiciones la Primera y Segunda Sección al mando de los Subtenientes MOSQUERA y PEREZ GRANDI, respectivamente. En la cima se encontraba la Sección Apoyo, a órdenes del Teniente MARTELLA —sin los cañones, debido a que no se los había podido subir—, y un refuerzo a órdenes del Subteniente NAZER. En el Monte del Sur se encontraba la Tercera Sección a órdenes del Subteniente LLAMBIAS PRAVAS. Este Monte es el situado más hacia el Oeste, es decir, el que estaba más próximo al enemigo, teniendo a sus espaldas y a la derecha el Monte DOS HERMANAS y a su izquierda el Monte HARRIET. Esto obligaba a la Sección del Subteniente LLAMBIAS PRAVAS a tener que darse la seguridad en los 360°, sin poder hacerlo, debido a lo escarpado y extenso del terreno. Esa noche, el ataque comenzó contra las posiciones del Subteniente PEREZ GRANDI, que eran las más adelantadas hacia el Norte. En poco tiempo, el combate se tornó arrollador y la situación de la Sección se vio seriamente comprometida. Con abrumadora superioridad numérica, el enemigo pasó al asalto de la posición; la Sección comenzó a combatir retardantemente, contando con el apoyo de fuego de la Primera y Tercera Sección. El Subteniente PEREZ GRANDI cayó gravemente herido y, posteriormente, el Subteniente MOSQUERA; el Capitán LOPEZ PATTERSON se hizo cargo de las Secciones y continuó el combate. La situación se tornó confusa debido a las pocas posibilidades de mantener el control en un terreno tan escarpado y de impartir órdenes que llegaran en oportunidad. El Subteniente PEREZ GRANDI quedó abandonado en el campo de combate y sobrepasado por las primeras fracciones británicas. El Cabo URBINA, junto con dos soldados, regresaron en busca del Jefe de Sección, y cargándolo al hombro, lograron salvarle la vida.
El enemigo continuó su avance sobre el sector Norte; ante la proximidad del mismo, los morteros ya no podían tirar, y se combatió entre las piedras a las más cortas distancias. Parte de la Sección Apoyo fue desbordada y debió replegarse con el enemigo combatiendo desde los 360°.
El Tte MARTELLA y el Subteniente NAZER se desplazaban agazapados, cuando percibieron, por su cortante silbido, que un proyectil venía en su dirección. Ambos se echaron cuerpo a tierra y el proyectil explotó a un par de metros. Intentando un nuevo cambio de posición, al querer incorporarse, el Tte MARTELLA recibió una descarga de ametralladora en pleno pecho, perdiendo la vida. El Subteniente NAZER continuó con los pocos soldados sobrepasados que quedaban y fue puesto fuera de combate por un proyectil de lanzacohete, quedando gravemente herido.
El Subteniente SILVA se encontraba con un grupo en GOAT RIDGE, con la misión de evitar infiltraciones por esa avenida de aproximación. La Sección del Subteniente LLAMBIAS y el Grupo del Subteniente SILVA, al no recibir la orden de repliegue, habían quedado aisladas. La Sección trataba de frenar con sus fuegos al enemigo; el combate duró toda la noche, y se rechazaron algunos ataques británicos. Estas fueron las últimas fracciones en replegarse.
El Jefe de Sección se quedó con siete soldados, todos ellos totalmente rodeados por el enemigo y aferrados en la posición. El único camino de repliegue posible era una senda que más tarde emplearían los soldados. Uno de los soldados cargó la ametralladora, otro el lanzacohete, otro las granadas en el fusil y otro llenaba las bandas de la ametralladora, mientras el oficial disparaba las armas; el resto combatía con sus fusiles.
La posición era muy buena pero se encontraba unos 300 metros adelantada y en medio del enemigo. Cuando se estaba por quedar sin munición, el Subteniente LLAMBIAS ordenó el repliegue de sus soldados por la senda, y luego de rechazar dos o tres ataques más y habiendo agotado su munición, inició el repliegue, creyendo ser el último hombre. Más tarde, se comprobó que algunos pocos soldados aislados habían continuado combatiendo desde otras posiciones, destacándose entre éstos, el soldado PEREZ, que tomado prisionero por dos paracaidistas ingleses quedó custodiado por uno de ellos. El soldado tenía entre sus ropas la pistola del Subteniente SILVA, y dándose vuelta mató al inglés, tomó su fusil y boina y se replegó. En pleno repliegue bajo el fuego, el Subteniente LLAMBIAS se encontró con el Grupo del Subteniente SILVA.
Mientras planeaban sus próximos movimientos, quedaron rodeados y sin caminos de repliegue; eran, aproximadamente, las 7 horas del día 12, y una densa niebla comenzó a descender. A su amparo, lograron replegarse, cruzando por el campo minado que los separaba del Monte TUMBLEDOWN. En ese lugar su pusieron a órdenes del Jefe del Batallón de Infantería de Marina 5. El Subteniente LLAMBIAS con un pelotón fue destinado al Monte WILLIAMS, y el Subteniente SILVA permaneció, con parte de su Sección en Monte TUM-BLEDOWN.

La Guardia Galesa atacó ese Monte, y si bien fue inicialmente rechazada, llegó el momento en que los británicos controlaron la cresta. El Subteniente SILVA, en la pendiente descendente, había quedado entre dos fuegos; desde el pie del monte —su frente— y desde la cresta —su retaguardia—. El apuntador de un FAP que se encontraba próximo al Subteniente SILVA cayó mal herido y su Jefe salió de la posición para socorrerlo; su soldado había muerto y mientras regresaba con el FAP a su posición, un soldado inglés lo puso fuera de combate con un tiro por la espalda; nuevamente el enemigo pasó al asalto, aniquilando prácticamente, la posición ocupada no sólo por los hombres del RI 4, sino también la del BIM 5.

(1) “MALVINAS: RELATOS DE SOLDADOS” – Editorial 1884 – Círculo Militar – Buenos Aires 1985 – Pág. 89 a 93. Capítulo publicado por Unión del Personal Militar Asociación Civil (Personería Jurídica 00017/03) con autorización del editor. (2) En MALVINAS, con el mismo grado, se desempeñó como Oficial Logístico del Regimiento de Infantería 4. (3) The Sunday Insight Team: "Una cara de la Moneda. La Guerra de las Malvinas", Editorial Hyspamérica, Buenos Aires, 1983.

MALVINAS: RELATOS DE SOLDADOS(1)
HABIA QUE CONTINUAR HACIENDO FUEGO



Por el Sargento Primero de Artillería JOSE ALBERTO BALMACEDA
Llegué a PUERTO ARGENTINO, el 13 de Abril de 1982, integrando el Grupo de Artillería 3. Apenas arribé al Aeropuerto, comencé a tomar conciencia de lo que Dios nos había impuesto. Personalmente, allí me di cuenta de la real importancia que tenía el hecho de que nosotros estuviéramos en las Islas.
Entonces me dije: "A pesar de haber estado en 1976 en TUCUMAN y en 1978 en RIO GALLEGOS (Canal de Beagle), esto es más fuerte y duro, porque nos enfrentamos a un adversario que tiene todos los conocimientos técnicos y medios bélicos de gran envergadura" Después, con el paso de los días, se confirmó mi presentimiento.
En primer término, fui destinado a un pequeño grupo de comandos del GA 3. Nos llamaban "Gansos Salvajes". Eramos todos cuadros de artillería, excepto algunos suboficiales del cuerpo profesional. Entre otros estaban el Capitán CORDERO, el Teniente Primero DAFFUNCCHIO, el Cabo Primero QUISPE, el Sargento BRITOS, y los Subtenientes BARREIRO, CENTURION y HERRERO. También se encontraban los Sargentos JUAREZ, BALDINI y RODRIGUEZ, y algunos otros cuyos nombres no recuerdo.
Nuestra misión era "cerrar" el Valle de Moody Brook, en una posición ubicada a unos 1.000 metros al Oeste de la Batería "C", entre los cerros de Monte Longdon y Wireless Ridge, por un lado, y Monte Tumbledown, por el otro, es decir, en el límite del BIM 5 con el RI 7.
Esta batería era la que nos daría el apoyo inmediato, en caso de necesitarlo.
Allí organizamos nuestra posición y esperamos que llegaran los ingleses. Lógicamente, no nos quedamos con los brazos cruzados, sino que comenzamos a hacer campos minados, a la vez que reconocíamos la zona. En oportunidades, solíamos reconocer caminos de repliegue o posibles vías de aproximación y caminos de una posición a otra en plena oscuridad; primero lo hacíamos de día, y luego lo repetíamos de noche.
Así fueron pasando los días, en medio de los cuales, al tiempo en que evocábamos el hogar, la familia y los hijos, también preparábamos nuestras posiciones. En ese lugar, llegamos a construir un gran "rancho" para paliar un poco el frío y el viento que, en este valle, parecía ser de nunca acabar.
Estaba construido con palos y paja, y lo habíamos forrado totalmente con unas láminas plásticas que la Unidad había llevado desde el continente, con el propósito de cubrir la munición de los obuses. Las láminas cubrían el piso, las paredes y el techo.
Además, habíamos fabricado una estufa con un tambor de 200 litros, en el cual manteníamos fuego constante, gracias a la turba que traíamos desde la ladera de un cerro que teníamos cerca. Usábamos el "rancho" para comer y dormir (siempre por turnos); eran los únicos momentos en que teníamos algo de calor. Cierto es que el esfuerzo que demandó hacerlo valió la pena, porque él nos resguardó muchísimo del frío.
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De esta manera, llegamos al primero de Mayo. Este fue, para mí, el peor día, porque a pesar de las experiencias anteriores en campañas, nunca me había despertado tan conmocionado.
En la noche anterior me había correspondido el primer turno de guardia junto con el Teniente Primero DAFFUNCCHIO. A las 4 y 40, hora en que los británicos iniciaron el primer ataque, hacía apenas dos horas que estábamos descansando en el "rancho". Recuerdo que oí el grito "¡AVIONES!", y luego de eso, una gran explosión; fue la primera bomba que tiraron sobre el aeropuerto. Parecía que la tierra se partía en dos y mi corazón, por primera vez, parecía que se salía del pecho.
A partir de esa fecha, siguieron los ataques irregulares de los aviones británicos durante el día, y los bombardeos regulares de las fragatas durante la noche, hasta el final de las acciones bélicas. Las fragatas lo hicieron impunemente, hasta que se dispuso de los cañones de 155 mm.
A mediados de Mayo, me destinaron a la Batería "B" del Grupo de Artillería 3. Allí formé parte del Centro de Dirección de Tiro (CDT), junto con el Teniente Primero FURQUE y el Sargento Primero CORRADINI, quien a pesar de ser el Mecánico Artillero de la batería, hacía también las veces de telefonista del CDT. En ese puesto continué mis tareas hasta el 14 de Junio.
Lo que más recuerdo en esta posición fue el ataque de dos aviones HARRIER, que lanzaron un par de "belugas" entre los cañones de 155 mm —del Grupo de Artillería 101, agregados al Grupo de Artillería 3—, que estaban situados en la ladera Este del Cerro Sapper Hill, a escasos 2.000 metros del CDT de la Batería "B". Esta explosión fue realmente espantosa, porque dio la impresión de que nunca terminaría. Temí por toda esa gente, quien además de ser oriunda de mi ciudad natal, había compartido- conmigo la vida militar, en mi anterior destino, hacía escasamente un año. Allí se encontraban, entre otros, el Teniente Primero DAFFUNCCHIO (ex GA 101 y ex "Ganso Salvaje"), el Sargento Ayudante GARNICA (mi cuñado), el Cabo Primero LIBORIO (herido en esta acción junto a su servicio de pieza). La suerte los ayudó, pues sólo hubo algunos heridos, pero ninguna baja fatal. Aún hoy, no se borra de mis ojos esa nube de tierra y fuego, producto de la explosión.
Así, a grandes rasgos, se sucedieron nuestros días en MALVINAS. Como experiencia personal noté que a partir del 1ro de Mayo, y a medida que el tiempo pasaba, perdimos primero el miedo, y después también el temor a la las bombas y a los proyectiles ingleses. Ya sobre el final de la campaña, se notaba el desprecio al peligro, porque, a pesar de los intensos bombardeos, seguíamos organizando nuestras posiciones o caminando de una posición a otra sin mucha prisa, y con el único propósito de cumplir nuestra misión de la mejor forma posible.
Por las noches, en oportunidades que me correspondía descansar, solía despertarme cuando el bombardeo se intensificaba, pero no pasaba mucho tiempo y seguía durmiendo, despreocupándome de si estaban bombardeando lejos o cerca de la posición.
Ejemplo de este desprecio al peligro fueron los últimos días en que los fuegos de contrabatería se tornaron casi continuos. Nuestros cuadros y soldados se mantuvieron al pie de las piezas y tirando sin cesar, sin darle importancia a lo que venía desde el aire, mar o tierra. Tal es el caso de un servicio de pieza que, en la última noche, en ocasión de ser herido su Jefe, continuó haciendo fuego sin parar, ni esperar reemplazo.
Así llegamos al 13 de Junio. El día amaneció nublado y muy frío. La lluvia, que se producía en forma aislada, se parecía más a una tenue nevada.
Este fue uno de los días más duros para nuestra artillería, y por qué no también para la artillería británica, ya que allí se realizaron los más violentos combates de contrabatería; esos que nosotros, los artilleros, llamamos "duelos de artillería".
Desde muy temprano, tratamos de hacernos superiores, en lo que a artillería se refiere; los ingleses, desde los Montes HARRIET, DOS HERMANAS, LONGDON,
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KENT y nosotros, desde nuestra estática posición en PUERTO ARGENTINO. Fue imposible obtener la superioridad.
Alrededor del mediodía, la posición del GA 3 fue batida incesantemente por la artillería de campaña británica. Por momentos, creíamos que no habría lugar seguro donde pudiésemos "aguantar" semejante bombardeo, pero apenas se producía una pausa, les contestábamos con todo lo que teníamos. Fue tal el "duelo", que a nuestros obuses no le podíamos tocar los tubos, tan calientes estaban.
El mecanismo de retroceso de los obuses excedía el proceso normal, como consecuencia de que estaba altamente sobrepasada la cadencia de tiro de las piezas.
Después de la rendición nos enteramos, por comentarios realizados por los mismos ingleses, que también ellos lo habían pasado muy mal ya que, a pesar de "tirar" nosotros según la "carta" (en esos momentos ya no teníamos observadores adelantados), habíamos tenido mucha suerte al lograr batir las posiciones británicas.
Hacia las 22 del día 13, nuestros cañones de 155 mm seguían haciendo alarde de su nobleza y gallardía; pero la munición era cosa del pasado. Ya se había agotado.
Esa noche nadie durmió. Todos nos esforzábamos en apoyar el repliegue de nuestros infantes, quienes ya nada podían hacer en primera línea.
Al amanecer del 14 de Junio, con las primeras luces, vimos que nuestras piezas estaban demasiado enterradas. Eso fue lo peor que nos pudo pasar, porque para poder continuar, y al no tener otras posiciones suplementarias, necesitamos sacarlas fuera de los pozos, y todo el servicio de pieza tuvo que ejecutar sus misiones de fuego sin cubierta alguna.
Así se continuó "golpeando", hasta que vimos al BIM 5 que se replegaba combatiendo hacia PUERTO ARGENTINO.
Recién allí, la artillería silenció sus bocas de fuego y ya no se dieron voces de mando para el tiro. Recién allí, los artilleros del Grupo de Artillería 3 nos dijimos "Misión cumplida". Sólo nos restaba esperar órdenes, y aprovechamos el momento para meditar sobre los sucesos que vivimos.
(1) "MALVINAS: RELATOS DE SOLDADOS" – Editorial 1884 – Círculo Militar – Buenos Aires 1985 – Pág. 94 a 97. Capítulo publicado por Unión del Personal Militar Asociación Civil (Personería Jurídica 00017/03) con autorización del editor.
(2) En MALVINAS, con el mismo grado, se desempeñó como Computador Principal del Centro de Dirección de Tiro de la Batería "B" del Grupo de Artillería 3.
Los seis mitos que aún encubren el conflicto
Por: Virginia Gamba *
Experta en Estrategia y autora de varios libros sobre Malvinas.
Primer mito: Gran Bretaña no negocia bilateralmente con la Argentina porque los deseos de los isleños son supremos.

La cuestión Malvinas está definida en Naciones Unidas como una disputa por la soberanía de tres grupos de islas que forman una sola unidad: las Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur. Esto fue siempre entendido así por ambas partes y es aún sostenido como tal en la Argentina y en la ONU. Sin embargo, en 1985, unilateralmente, Gran Bretaña dividió el grupo en dos territorios diferentes: las Malvinas, por una parte, y las Georgias y Sandwich del Sur, por la otra. Londres podrá negarse a negociar bilateralmente con la Argentina las Malvinas -indicando la supremacía de la voluntad isleña-, pero no puede aplicar la misma excusa en las Georgias y Sandwich del Sur. Con lo cual, Gran Bretaña no puede escudarse en la voluntad de los isleños para no negociar bilateralmente la soberanía sobre las Georgias y Sandwich del Sur, que es claramente una disputa entre dos países, sin población local de por medio.

Segundo mito: Los isleños tienen derecho a la autodeterminación ya que son una población asentada en Malvinas hace un siglo y fueron víctimas de una ocupación militar en 1982. Ellos tienen el derecho de gobernarse a sí mismos y de crear un Estado asociado a Gran Bretaña, que lo protege de común acuerdo.

Los isleños nacidos en las islas Malvinas son una minoría de la población local hoy. Antes del 82, estos isleños no tenían ciudadanía británica. Eso se les concedió en 1983. En 1985 se les otorgó autonomía con la creación del Falkland Islands Government (FIG), regido por un consejo de isleños de ocho personas, incluyendo al gobernador, que actúa de vínculo con Londres. Al contar los isleños con la ciudadanía inglesa, automáticamente accedieron a la Unión Europea. Su juventud partió y está viviendo fuera de las islas, por lo que las islas se despoblaron en la década del ochenta. Preocupada por el desplazamiento de la población fuera de la zona, Gran Bretaña trajo gran cantidad de inmigrantes desde 1992, la mayoría nativos ingleses, europeos y de otras posesiones y territorios de ultramar y de la Commonwealth. Al año 2010, la población original se convirtió en minoría, por lo que los isleños nativos, si quisieran o desearan negociar con la Argentina, no constituirían la mayoría necesaria para poder hacerlo. El Falkland Islands Government como consejo está constituido hoy por tres isleños nacidos en Malvinas y cinco ingleses venidos de afuera.

Todos los nuevos pobladores -que son actual mayoría- han venido por motivos de trabajo o para comprar propiedades y hacer negocios en las islas. Esta gente nunca querrá negociar con la Argentina porque es una población rotacional: mientras tengan trabajo, allí vivirán, luego otros vendrán y ellos se irán. Es esta mayoría la que compone y decide el consejo del Gobierno local. Las islas no están más pobladas por isleños, sino por europeos que, además, rotan. Con lo cual no existe más el condicionante de considerar los intereses de los isleños -ya que éstos son europeos-, ni sus deseos -ya que son una población transitoria-, ni su modo de vida -ya que ésta es artificial y está dictada por la dinámica de servir a las necesidades de una base militar permanente.

Tercer mito: La presencia militar británica en Malvinas es para defender al Gobierno de las islas Malvinas de un ataque argentino.

No existe una sola base militar en las islas, existen dos. Una en las Malvinas y la otra en las Georgias y Sandwich del Sur. Ambas cumplen funciones diferentes, pero complementarias.

La base militar británica en las Malvinas sirve a tres propósitos. El primero y más importante es el de proveer trabajo, apoyo y diversión para la población exógena y endógena de las islas y sirve a los intereses económicos de la antigua compañía monopólica de las islas, la Falkland Island Company -cuyos fondos y dueños son europeos que viven en Europa-. Esta compañía se diversificó en varias empresas de servicios para proveer transporte, turismo, vivienda y alquiler de vehículos en las islas (al servicio del personal militar rotativo) y para explorar y explotar hidrocarburos así como continuar el antiguo negocio lanar del lugar. La base militar Malvinas duplica el número de habitantes de las islas. En esta situación -grosso modo-, la mitad de la gente que vive en las islas está compuesta por militares, tres de cuatro viven del negocio de la base militar y uno de cuatro vive del negocio diversificado de las compañías europeas monopólicas. Solamente una de cada cuatro personas que están en las islas hoy es nativa de las islas. Los nuevos habitantes de éstas han venido atraídos por la base militar en sí misma. El segundo propósito es el de contrarrestar cualquier intento de recorte presupuestario a las FF.AA. que el Gobierno inglés desee imponer porque, al ser indispensable la existencia de una base militar para la economía de los isleños, es fácil pelear para no reducir el presupuesto militar. El tercer propósito es servir como base de apoyo y de proyección geoestratégica tanto de la OTAN como de la Unión Europea con el triple fin de controlar el transporte de materiales estratégicos (como ser hidrocarburos), discriminar a favor de compañías europeas en la exploración y la explotación de recursos no renovables y renovables en la plataforma continental, y condicionar el acceso hacia y desde el Atlántico al Pacífico y desde el Atlántico hacia la Antártida de acuerdo con el nuevo concepto estratégico de la OTAN de 2010 y con la nueva política marítima geoestratégica de la Unión Europea 2009. En esta última función comparte tareas con la base militar Georgias y Sandwich del Sur.

La base militar Georgias y Sandwich del Sur ocupa un nuevo territorio de ultramar europeo. En las islas sólo viven sus militares y los científicos de la British Antarctic Survey. Con sus puertos de aguas profundas y la presencia militar y científica permanente, esta base tiene por objetivo inmediato desarrollar la proyección europea de soberanía en la Antártida y controlar el acceso global al continente blanco negando ese espacio al resto de los países, particularmente los más cercanos de América del Sur. En 1985, cuando Londres dividió Malvinas de Georgias, otorgó el mismo status a los dos grupos de islas como territorios de ultramar con Gobierno propio y asociados a Gran Bretaña y por lo tanto a la Unión Europea. Asimismo, Londres transfirió el reclamo territorial antártico inglés de Malvinas a Georgias y construyó la segunda base militar para servir a ese propósito. La militarización de las Georgias y Sandwich, al estar en zona subantártica, rompe el espíritu y la letra del Tratado Antártico. Entendiendo que ello es así, Gran Bretaña declaró el año pasado una zona de exclusión de un millón de millas alrededor de estas islas como reserva natural y ecológica para defensa del medio ambiente y la biodiversidad. Por ende, según dice Londres, la base militar Georgias se dedica a la protección del medio ambiente y no militariza la Antártida. Esta misma estrategia fue aplicada en el año 2010 al territorio británico de ultramar en el océano Índico, efectivamente declarando las islas Chagos como reserva ecológica, lo que le permite mantener las islas despobladas salvo por las bases militares existentes, como la de la isla Diego García, en el corazón de este grupo.

Por todo ello, se puede inferir que la negativa británica de solucionar pacíficamente la disputa por soberanía en la cuestión Malvinas está solamente justificada por su imperiosa necesidad de mantener militarizado el Atlántico Sur.

Cuarto mito: La Argentina debe aceptar a las Malvinas como territorio autónomo y permitir su incorporación al Mercosur, como otros territorios autónomos ingleses han sido incorporados a la comunidad regional caribeña.

Luego de haber creado la nueva política marítima británica en 2005 y haber generado la política marítima de la Unión Europea en 2007, Gran Bretaña declaró una lista de islas como parte integral de la Unión Europea. Esta lista está en el anexo II del Tratado de Lisboa de 2007. El Anexo II indica cuáles serán los territorios de ultramar que serán considerados europeos y beneficiarios de las políticas económicas de la Unión Europea de acuerdo con el Capítulo IV del Tratado de Lisboa, lo que les da tarifas preferenciales, asistencia al desarrollo y a su manutención, incentivos económicos, propicia el desplazamiento de nacionales europeos a aquéllos y discriminación a favor de compañías europeas que actúan en dichos territorios -compitiendo deslealmente con los países que están más geográficamente próximos a dichos territorios-. Los países que anexaron territorios fueron Holanda, Dinamarca, Inglaterra y Francia, Sin embargo, sólo cuatro de los territorios del Anexo II están formalmente disputados en cuanto a su soberanía. Tres de éstos son ingleses: las Malvinas (una unidad), las Georgias y Sandwich del Sur (otra unidad), y los territorios británicos del Índico (el archipiélago Chagos). El único otro territorio disputado por terceros es la isla Payotte de Francia en el Índico. En todos ellos, Gran Bretaña colocó bases militares estratégicas al servicio de la OTAN y de la Unión Europea. Además, tanto Francia como Gran Bretaña agregaron como territorios de ultramar las porciones de la Antártida por las que sostienen reclamos de soberanía que están congelados por el Tratado Antártico.

Por ello es imposible que los territorios incluidos en el Anexo II del Tratado de Lisboa, aunque se presenten como Gobiernos locales asociados, puedan insertarse exitosamente en organismos regionales como Mercosur o Unasur ya que no responden al interés, desarrollo o seguridad común de la región donde están ubicados, sino a los intereses, el mantenimiento y la seguridad común de la Unión Europea. Además, el paraguas de protección económica y asistencia al desarrollo que la Unión Europea brinda a sus territorios de ultramar son discriminatorios a la región sudamericana (en el caso de las islas Malvinas) ya que el status económico de estos territorios no está vinculado a la prosperidad de la región donde están ubicados. Fue preferible para Europa tener sus propios territorios insertos en Sudamérica que negociar cooperación económica sustentable con los países del Mercosur. Si los países del Mercosur objetan, no pueden hacer nada porque esos territorios europeos en aguas sudamericanas están protegidos por bases militares de la Unión Europea que garantizan a las compañías europeas libre exploración, explotación, comercio y transporte de los recursos naturales de la plataforma continental argentina. Por ello Sudamérica no puede aceptar la presencia de los territorios autónomos asociados en Malvinas ya que no son parte de la comunidad sudamericana ni del Mercosur: estas islas son administradas por Europa con sistemas preferenciales para, con y desde Europa.

Quinto mito: Las bases militares inglesas en el Atlántico Sur no amenazan a Sudamérica.

Los territorios de autogobierno asociados a Inglaterra en Sudamérica y en el Índico también actúan como bases militares en la proyección marítima de la Unión Europea como lo indica claramente el documento del directorado de defensa y seguridad de la Unión Europea de febrero de 2009. Lo mismo pasa con los territorios franceses. Ya que la mayoría de estas bases son de países que también son miembros del Tratado Transatlántico (OTAN), estas mismas bases hacen a la proyección actual de la OTAN a nivel global. El cambio del concepto estratégico OTAN en 2010 transformó el objetivo de la organización: ya no sirve más a la defensa común, sino a la seguridad común de sus miembros. La seguridad, como concepto, se expandió para incluir amenazas a la seguridad climática, energética y alimentaria de sus miembros. Por eso las cuatro prioridades hoy de la OTAN son: la ciberdefensa, la defensa energética, la seguridad climática y la cooperación (geoestratégica) para hacer frente a las nuevas amenazas a la paz y a la seguridad de sus Estados miembros. La nueva política de defensa y seguridad de la Unión Europea y las nuevas prioridades de la reformulada OTAN hacen a la búsqueda de respuestas militares a amenazas no militares a la seguridad de los pueblos que incluyen fundamentalmente la competencia por los recursos naturales necesarios para sostener la energía, la alimentación y la economía de Europa. La seguridad climática también indica la necesidad de ocupar espacios europeos cada vez más lejos del área geográfica europea original. Esto también se manifiesta en la OTAN que está -bajo sus nuevos mandatos- extendiendo su accionar geográfico ya no hasta el Ecuador en el Atlántico sino a todos los mares y latitudes del mundo. Por todo ello, la existencia de bases militares de estas características a menos de 400 kilómetros de las costas continentales de América del Sur representa una amenaza a la libertad y a la sustentabilidad económica de la región toda y no sólo de la Argentina.

Sexto mito: La Unión Europea no desea la resolución pacífica de la cuestión Malvinas.

Los países de la Unión Europea son, por lo general, respetuosos del derecho internacional y del rol de las Naciones Unidas en apoyo a la comunidad internacional. Asimismo, Europa inventó conceptos indispensables para el bienestar del hombre como la seguridad humana y la necesidad de prevenir y resolver conflictos de forma pacífica. La Unión Europea es uno de los bastiones de la asistencia y la cooperación para el desarrollo internacional. Es pues imperativo que la Unión Europea actúe en consecuencia y retire del Anexo II del Tratado de Lisboa los tres territorios ingleses sobre los cuales penden reconocidas disputas por la soberanía. Dos de ellos son las Malvinas y las Georgias y Sandwich del Sur. Así como las Naciones Unidas reconocieron que estas islas no podían ser descolonizadas sin negociar primero la solución de la disputa por su soberanía con la Argentina, la Unión Europea debería hacer lo mismo. Quitando a Malvinas y a las Georgias y Sandwich de esta lista, se vería con mayor claridad quién debe hacerse cargo de la responsabilidad de resolver estas disputas de una buena vez, si Gran Bretaña o Europa. Si negociando directamente con la Argentina, Gran Bretaña obtiene la soberanía absoluta sobre estas islas, puede entonces -y sólo entonces- agregarlas al paraguas económico y defensivo de Europa. En cuanto a Sudamérica, por lo menos los países del Mercosur deben acompañar a la Argentina en su reclamo a Europa de que retire estos territorios del Anexo II. Una presencia política, militar, comercial y territorial europea en el bajo vientre hemisférico -en estas condiciones de disputa- es una amenaza a la libertad, al desarrollo sustentable, a la cooperación regional y a la protección de los recursos renovables y no renovables de América del Sur. Sería ofensivo pensar que, además de no ayudar a resolver el conflicto, una región -Europa- aprovechara la situación para quitarle libertad y opciones a la otra. Sería triste que países democráticos y pacíficos como son los sudamericanos y los europeos no intenten por todos los medios resolver disputas en forma pacífica.

No es tarde para buscar la paz y la equidad en el Atlántico Sur: el Tratado de Lisboa se reabre a discusión en 2013.


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